Mientras me tomaba un café con un trozo de pastel de limón, noté algo lleno de luces en movimiento. ¿Qué era aquel objeto volador aún no identificado? Nada menos que un bar en forma de nave espacial que descendía desde tres pisos arriba y se posaba suavemente sobre una fuente de agua y luces de colores.
No estaba soñando. Eso sucedía en el piso o avenida principal del
El buque, que zarpa del puerto base de Fort Lauderdale, Florida (Estados Unidos), inició sus operaciones este diciembre.
Tiendas de reconocidos diseñadores, un antiguo Mercedes Benz de colección, joyerías, restaurantes, un teatro, una pista de patinaje sobre hielo, cafeterías y ese bar espacial, son apenas algunos de los “pequeños detalles” visibles en este piso, que es donde el viajero tiene su primer contacto con el crucero.
Durante el viaje por aguas del Caribe occidental y oriental, con visitas cortas a varias ciudades, se hace casi imposible conocer cada rincón de este barco repleto de servicios y novedades hechas con tecnología de punta.
El capitán argentino Hernán Zini es quien está al mando de la nave, que alberga a más de 8.000 personas entre turistas y tripulación. Su longitud equivale a casi cuatro cuadras josefinas –del Parque Central a las oficinas centrales de la Caja Costarricense de Seguro Social– y en altura es similar al Banco Nacional de Costa Rica.
En sus 16 pisos o cubiertas, el viajero encuentra prácticamente de todo las 24 horas del día. Esto le permite pasar más que ocupado durante los siete días del recorrido regular: hay 26 restaurantes y bares, un bulevar con un enorme carrusel y otros entretenimientos para niños, piscinas,
Los apasionados del deporte de aventura pueden escalar paredes, practicar
Aparte de las áreas deportivas al aire libre o bajo techo, el
También en su enorme sala de patinaje sobre hielo se presentan espectáculos únicos, mientras que en el Central Park funciona la galería de arte del pintor brasileño Romero Britto. Además, durante el recorrido, los viajeros pueden interactuar con personajes de varias películas.
De todas las áreas de este crucero, el Central Park se lleva los aplausos, sobre todo para los amantes de la naturaleza.
Se trata de un jardín cuyo tamaño supera a una cancha de futbol, ubicado en la cubierta 8. Aquí se cultivaron 12.000 plantas, arbustos y árboles subtropicales costeros y montañosos de prácticamente todo el mundo. En sus senderos se observan columnas rodeadas por enredaderas y flores de temporada de todas las formas y colores.
Los encargados del proyecto comparten sus conocimientos con los huéspedes.
En el Central Park se encuentran además los restaurantes más selectos, en los que se requiere reservación previa.