Por “un poco de años menos” en su condena habría canjeado Ricardo Alem León, desde una prisión en Miami, Florida, la entrega del exdiputado liberacionista Leonel Villalobos.

Así lo aseguraron a La Nación dos fuentes vinculadas al caso en nuestro país que, durante dos años, han trabajado en la verificación de los datos supuestamente ofrecidos por Alem a la Fiscalía de la Corte Federal de Miami, despacho que lo acusa de tráfico internacional de drogas.
Según relataron los informantes, desde que Alem fue arrestado en Miami, el 4 de abril de 1995 --vinculado a la importación de 15 kilos de cocaína-- mostró algún interés de entregar los nombres de las personas que, en algún momento, participaron en su red de trasiego de estupefacientes.
Sin embargo --comentaron-- ese interés se convirtió en obsesión el año pasado, cuando, al verse abrumado por la gran cantidad de pruebas en su contra, Alem decidió declararse culpable y empezar a relatar sobre sus andanzas y colaboradores.
En gran parte, la gota que derramó el vaso fue la declaratoria de culpabilidad de su abogado, el costarricense Carlos Cerdas Cisneros, quien también fue arrestado por la Policía Antidrogas estadounidense esa tarde del 4 de abril.
El abogado de Cerdas en Miami, Ríchard Díaz, admitió a La Nación en enero pasado que su cliente tuvo que contar todos los detalles de la operación para concretar una negociación con la Fiscalía que le permitió recibir una pena de únicamente seis años de prisión.
Luego de ese paso, Alem habría acelerado la entrega de datos a la Fiscalía estadounidense que, a su vez, transmitía la información a la policía costarricense.
Confesiones desesperadas
A Leonel Villalobos, Alem lo habría identificado como un antiguo compañero de equipo. Junto con él, habría planeado y ejecutado operaciones de envío de droga hacia los Estados Unidos, así como el ingreso de dinero producto del narcotráfico a nuestro país.
Ambos informantes coinciden en afirmar que los datos de Alem fueron precisos: lugares, fechas y situaciones que vinculaban al exdiputado con operaciones de narcotráfico.
Sin embargo, pese a las confesiones, la Policía Antidrogas costarricense no podía actuar. Faltaba el elemento más importante: al menos un gramo de droga. ¡Debían sorprender a Villalobos con las manos en la masa!
Transcurrieron dos años durante los cuales se intercalaron seguimientos, intercepciones telefónicas e inteligencia policial contra el excongresista.
Las fuentes comentaron que, en algún momento durante ese tiempo, las autoridades nacionales desearon que Villalobos emprendiera un viaje hacia los Estados Unidos, país que pudo haberlo detenido y procesado por tráfico internacional de drogas con solo la supuesta declaración de Alem que lo involucraba.
Pero nada de eso hizo falta. Una actitud reincidente del exlegislador hizo que ayer cayera in fraganti en manos de la Policía Antidrogas con 1,5 kilos de cocaína.
Alem se convirtió en un nexo fatal para Leonel Villalobos. Y los supuestos relatos acusadores también lo serán si son anexados al expediente que, desde ayer, empezó a armar el Juzgado de Instrucción de Alajuela contra el exdiputado.
Pasado convulso
En los últimos años, la vida pública de Leonel Villalobos ha estado ardiendo en una fogata de polémicas. Con su detención, ayer, este político de trayectoria verdiblanca atiza aún más la controversia en torno a su figura.
Diputado en la administración de Oscar Arias, integró hace 11 años la segunda comisión legislativa de narcotráfico. Como parte de este grupo parlamentario, impactó al país por el contenido que se vertió en un informe sobre el arribo a Costa Rica del capo mexicano Rafael Caro Quintero.
En ese momento, Villalobos sugirió a sus compañeros de comisión que no se mencionaran los nombres de posibles implicados.
Su participación legislativa se fue haciendo más notoria y en abril de 1988 aspiró a la Presidencia de la Asamblea. Sin embargo, fue superado en apoyo por otro liberacionista: José Luis Valenciano.
Meses más tarde, la tercera comisión de narcotráfico recomendó su renuncia por la presunta relación que mantuvo con Roberto Antulio Fionna Fionna. Este italo-argentino fue condenado en Niza, Francia, a 15 años de prisión por tráfico internacional de drogas.
Entre las conclusiones a las que llegó esta comisión, se señalaba que Leonel Villalobos era un contacto con el que Roberto Fionna quería penetrar el Poder Legislativo.
No renuncio
En este informe parlamentario también se sugirió la dimisión de tres magistrados y un embajador. La reacción de Villalobos fue de sorpresa y subrayó que ese documento legislativo no hacía más que atacar sin pruebas.
A pesar de que el Congreso se mantuvo firme en su apoyo al informe, Leonel Villalobos no dejó su cargo. Más bien, arremetió acusando a diversos sectores políticos.
Alegó una persecución en su contra y aseguró que muchos dirigentes de Liberación Nacional y la Unidad Social Cristiana habían mantenido nexos ilícitos con figuras cuestionadas como Fernando Melo y Sheik Tajudeen.
Miembros de la tercera comisión de narcotráfico, encabezada por Alberto Fait, señalaron que Villalobos estaba lanzando una "cortina de humo" para desprestigiarlos.
Fue entonces cuando se propuso llevar su caso al Tribunal de Etica de su partido. Pero no desapareció del ambiente público por mucho tiempo.
En abril de 1995, autoridades nacionales revelan que tienen en su poder grabaciones telefónicas que delatan una supuesta organización de tráfico de drogas al mando de Ricardo Alem.
Las cintas magnetofónicas implicaban a varias personas, entre ellas a Leonel Villalobos, quien aparecía pidiendo a Alem un préstamo y se escudaba en los alias de Primo Leo y Jerónimo.
Hace dos años, su presencia colmó de nuevo las noticias nacionales. En esa oportunidad fue enjuiciado, junto con Eliécer Arias, un cercano colaborador de Ricardo Alem, por una estafa millonaria con cheques falsos en perjuicio del Banco Solidarista. No obstante, los tribunales lo absolvieron.