Lo bueno de abrir el menú en el restaurante L¥Antica Roma es que cualquier ingrediente que usted soñó ver sonriéndole desde su pizza , de seguro la encontrará ahí . Lo malo es llegar con hambre y no tener el tiempo suficiente de estudiar aquella lista de platos que, entre pizzas , pastas, tartufos, calzones, focaccias , lasañas y postres, le cierran el ojo a nuestro apetito.
La oferta es variada (¿o exagerada?) y entre todos suman unos 250 platos. "Tuvimos que dejar por fuera cinco opciones de pasta y treinta de pizza por que no cabían en el menú", comentó Jean Carlo Bianchi, uno de los propietarios. En pizzas por ejemplo hay cien variedades, tomando en cuenta las focaccias, y todas fueron bautizadas con el nombre de algún lugar del planeta.
De origen italiano, Bianchi abrió junto a otros socios este negocio luego de inspeccionar el mercado durante algún tiempo. La experiencia previa la heredó al andar con su tío en los negocios que este tiene en Roma. "Mi tío es dueño de pizzerías y restaurantes. Desde los 16 años estuve metido con él y aprendí muchísimo". Los consejos proporcionados por su familiar y una buena dosis de ganas fue lo necesario para abrir la pizzería que tanto llama la atención de heredianos y foráneos. Desde ahí se empieza a cumplir su propósito de "ofrecer la mejor calidad con la más grande variedad de platos".
Delicioso, pero...
El lugar está situado en una esquina, es amplio, pintado de colores cálidos, y entre lamparitas que cuelgan del techo, mesas de madera, cuadros de Italia y música romántica, el restaurante brinda un lugar agradable para degustar los alimentos.
Así que con aquel enorme menú en mano nos lanzamos a la difícil labor de escoger algo entre ese montón de maravillas con ingredientes particulares que menciona el documento: ¿papas, camarones, mejillones, salmón, atún o perejil en una pizza ? Hay que ver lo que se encuentra uno en la calle...y lo rico que suena.
El asunto nos es más difícil no solo porque queremos de todo y no sabemos por cual plato decidirnos, sino por que hay opciones de las que nunca en la vida hemos oído hablar: así que empezamos a preguntar a un mesero con cara de recién regañado ¿Cuál es la diferencia entre el crocchette , la bruschette y el crostini ? ¿cómo es una focacce rellena? ¿qué es un tortello ?, preguntamos y él responde con el mayor de sus desganos...Sería mejor si el menú tuviera las explicaciones del caso.
Tomamos la decisión de lo que vamos a comer, primero por el hambre y segundo para quitarnos esa mala cara de encima.
La cuestión es que iniciamos la noche con una entradita de Crostini de mozzarella y salmón: dos trozos de pan grandes sobre los que decansan felices unos buenos pedazos de queso y un par de lonjas gruesas de salmón...una maravillosa forma de empezar.
Luego entramos de lleno con la pizza y un plato nuevo para nosotros: el tortello .
La Singapore es una pizza con mozzarella , tomate, cebolla, carne molida y chile dulce. La gigante es de verdad enorme, pero no se hace tanto pues la pasta es muy, muy delgada. Después nos percatamos que uno puede pedirla con doble masa sin recargo adicional. En cuanto al sabor, no hay quejas, solo halagos.
El tortello es un invento del Bianchi, según nos lo reveló después, la idea era hacer un tortellini gigante con pasta de pizza. El asunto es que el experimento le quedó buenísimo y a nosotros nos pareció sencillamente exquisito. Se ve bien y sabe mejor. Es como una especie de calzone pero más pequeño y tiene una forma parecida a un corazón.
Nosotros lo probamos de mozzarella y verduras frescas mixtas. Una bendición hecha de alcachofas, hongos, cebollas, aceitunas, entre otras delicias.
Luego intentamos dar el cierre con un tiramisú que nunca supo a tiramisú y eso que lo probamos tres personas para llegar a la misma conclusión. Así que nos quedamos con los platos fuertes y un muy sabroso café.
Así terminó la noche, en un sitio que sabe preparar muy bien la comida italiana, a precios muy razonables, y que si mejora su servicio, puede convertirse en uno de los mejores restaurantes de Heredia.