El dramaturgo español Fernando Arrabal, también poeta, ensayista, guionista y agitador por antonomasia, cree que "quien intenta provocar no lo consigue pues el escándalo y la provocación surgen de la forma más inesperada".
Esto dijo en Madrid antes de la proyección de su filmografía completa, por primera vez en España, en la IX Semana de Cine Experimental de Madrid.
Arrabal se adentró por primera vez en el mundo cinematográfico en 1965, escribiendo los guiones de dos películas para el director español Fernández Arroyo.
Fue en 1970 cuando rodó su primera película, Viva la Muerte, basada en su novela Baal Babilonia, que fue considerada un atentado contra el régimen de Francisco Franco, hasta el punto de que el cine donde se proyectó en París fue incendiado por un comando de extrema derecha.
En total son siete los largometrajes dirigidos por Arrabal, entre 1970 y 1998. Y ahora él, que se siente creador, cree que ha llegado la hora de descansar: "Así lo hizo Dios, al séptimo día descansó".
Trayecto con obstáculos
Arrabal nació en Melilla hace 67 años. Según dice, él siempre habló claro con los productores, a quienes confesaba que sus películas -por su alto contenido personal- no iban a ser rentables en taquilla.
"Sin embargo, ellos me apoyaron y ahora resulta que todas han ganado dinero. Fue algo totalmente accidental, no ha dependido de mí", manifiesta.
Su estela de provocador le siguió más allá del régimen franquista (1939-1975) y su tercer filme, El árbol de Guernica, no pudo ser estrenado en Madrid durante 1982, por deseo expreso del Ejército, algo que Arrabal atribuye a "un anacronismo de la democracia".
En su faceta como cineasta, Arrabal ha tocado temas como el canibalismo o la fagocitación, pero también ha hecho cine para niños, como fue el caso de La odisea de la Pacífico, donde contó con la interpretación de Mickey Rooney.
A la hora de enfrentarse al mundo del cine, Arrabal utiliza "el mismo principio que uso para crear mis ejercicios de ajedrez: parto de la confusión, de la ambigüedad. Dispersar las piezas por la mesa hasta formular el problema", confiesa.
Poca diferencia
Arrabal no cree que existan mucha diferencia entre escribir novelas y guiones pues "tanto una novela como en película, si se aborda de forma una poética se llega a la creación".
El polifacético actor confiesa que solo ve cine en los aviones y trozos de películas, y entre las que más le sorprendieron últimamente se encuentra "esa pieza comunista llamada Titanic".
El artista, quien prefiere hablar de poesía en lugar de aceptar el término "cultura", opina que "el arte es como el amor: comienza con astucia e imitación, se quiere tener el encanto de esa persona y al artista le pasa lo mismo, necesita plagiar y ese plagio se convierte en amor".