Sentados en su silla de chofer, con la presión de dar bien los vueltos y llegar a tiempo a la siguiente parada, es difícil entender el costo de subir unas gradas cuando se usan muletas, bastones y, ni se diga, una silla de ruedas.
Es por esa razón que un taller sobre discapacidad sienta a los conductores de autobuses en una silla de ruedas para que experimenten, en carne propia y al menos en parte, las penurias que pasa esa población cuando debe utilizar el transporte público.
El Módulo básico para conductores de transporte público es un programa del Consejo Nacional de Rehabilitación y Educación Especial, que arrancó hace unos dos años para sensibilizar a los choferes de autobuses públicos.
Como resultado, unos 1.000 conductores de todo el país han pasado por los cursos de seis horas, que imparten especialistas del Consejo, durante un día, en las oficinas de la empresa Coopana, en Llorente de Tibás.
Justiniano Castillo, con 63 años de edad y 27 como chofer, participó este jueves junto con otros 23 conductores de diferentes partes del país.
El grupo escuchó, primero, una charla sobre los tipos de discapacidad, las barreras que enfrenta esa población para moverse y los estereotipos que existen acerca de esas personas.
Luego de conocer los conceptos, el chofer de la ruta Tibás- San José, de la empresa Coopana, salió con el resto de sus compañeros a la parte que le costará olvidar: una lección práctica sobre la vida con una discapacidad.
Mientras otros de sus compañeros usaron lentes que les impedían ver, o tomaron muletas y bastones; Castillo se sentó en una silla de ruedas y, con la ayuda de un compañero, tuvo que pasar por la prueba de cruzar una calle; subir a una acera que tenía gradas; acercarse a un autobús, y abordarlo. Para su suerte, la práctica se hizo en un autobús con una rampa para silla de ruedas, en lugar de las gradas que resultan imposibles de salvar sin la ayuda de otro pasajero.
Luego de una hora en la silla de ruedas, Castillo dijo con firmeza: "Esta lección ha sido una gran experiencia. Es imposible moverse con tantas barreras. Yo siempre he ayudado a mis pasajeros con sillas de rueda, pero ahora entiendo más de cerca la necesidad de facilitarse el acceso".
Los primeros buses
En el país existen poco más de de 200.000 personas con alguna discapacidad. La Ley 7600 de Igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad de Costa Rica les garantiza el derecho de contar con buses y taxis accesibles (vea notata aparte).
Precisamente, hoy se celebra el Día Nacional de las Organizaciones de Personas con Discapacidad, que tanto han luchado por hacer cumplir ese y otros derechos suyos.
Miembros de esas agrupaciones participaron este viernes 14 de mayo en la presentación de los primeros 100 buses adaptados.
En cada ruta del país circula al menos una de esas unidades que, entre otras adaptaciones, tienen rampas para subir sillas de ruedas (vea el recuadro: Sobre ruedas).
"En los talleres hemos trabajado en coordinación con los transportistas, quienes además de comprar los autobuses han visto la necesidad de educar al personal en el tema", comentó el coordinador del programa del Consejo, Felipe Obando.
Su apoyo ha sido el Foro Nacional de Transportes que reune a siete cámaras de transportistas. Según sus datos, tan solo en el primer semestre de este año, 570 choferes de 95 empresas de todo el país han pasado por los cursos.
Obando, por su parte, aclaró que los talleres no solo sensibilizan sobre las barreras existentes para la población con problemas de movilidad, de visión o auditivos. "Los ancianos, las mujeres embarazadas o con bebés en coches, los pasajeros con compras o muy obesos... Todos ellos ocupan un trato especial", agregó.
El objetivo de los empresarios, y las autoridades, es cambiar la flotilla gradualmente. Para ambas partes, lo importante es que los esfuerzos ya están en camino.