
Si no hubiera descubierto que todos los rincones de su computadora habían sido invadidos por las palabras de sus propios personajes, posiblemente Hernán Jiménez nunca se habría convencido de que tenía que dejarlos hablar. Pero posiblemente porque era enero, el único mes del año en que uno empieza a materializar sus propósitos, este realizador audiovisual, actor, director y, ahora dramaturgo, está a punto de estrenar su primera pieza teatral, el monólogo Hablando se entiende la gente .
Como si fuera poca osadía, Jiménez decidió dirigirla. Es más: decidió actuarla.
“La pieza surge originalmente de un montón de textos que fui acumulando a lo largo del último año”, relata el actor quien, para mayores señas, dirige a los comediantes televisivos de El Show de La Media Docena . “Eran intentos fallidos para hacer cine: personajes; situaciones; diálogos. Volví a sacar todas esas cosas en enero y me di cuenta de que había algo para un monólogo. La última etapa, la de construcción, se dio en los dos últimos meses pero evidentemente venía de más atrás”.
Con la urgencia del desahogo, Hernán acepta que su pieza es un salto al vacío; uno conciente de que no hay otro camino. “Me he convencido de que, en este país, o lo hacés así o no lo hacés nunca”, dice.
En tono de comedia, el dramaturgo creó un personaje que permite que hablen otros seis. Gracias a un ficticio director de teatro que está a punto de montar a Shakespeare, la escena se llena de “personajes urbanos”, como los describe el dramaturgo.
“Si cada persona es un mundo, detrás de cada historia –por desgarradora que sea– siempre hay una ilusión. La mía es una pretensión sumamente humilde pero doblemente pretenciosa: no solo es un intento por rehuirle a ese teatro que todo el mundo critica sino por huir también del que la gente considera como lo contrario”.