
Vacas vaqueras
EE.UU., 2004, 95 minutos
Producción: Estudios Walt Disney
Dirección: Will Finn, John Sanford
Voces: Roseanne Barr, Judi Dench, Cuba Gooding, Jr., Jennifer Tilly, Randy Quaid.
Con la indetenible avalancha de nuevas tecnologías y la ineludible presencia de importantes e imaginativos filmes animados en 3 D o digitales, como Hormiguitas, Toy Story, Bichos, Buscando a Nemo, o las dos excelentes partes de Shrek, los estudios Walt Disney anuncian su “ultima” película en 2D; es decir, hecha a mano, con papel y lápiz.
Ello pareciera una buena estrategia publicitaria de estos estudios venidos a menos, para atraer la nostalgia del público, sobre todo menos joven. Sin embargo, la calidad de este “último” animado de factura tradicional, no le hace mucha justicia a tan trascendente despedida.
Vacas vaqueras , quizás consecuentemente con este adiós nostálgico, retoma el mítico género del western ; aunque esta vez protagonizado por una variadísima fauna encabezada por tres graciosas aunque muy diferentes vacas lecheras: la seria y equilibrada Sra. Caloway, la éterea Maggie y la recién llegada, coqueta y a veces maleducada, Grace.
Ellas tres, junto con gallinas, polluelos, un chivo malgenioso, unos cerditos retozones, y otros especímenes muy variados, viven en la paradisíaca granja “Patch of Heaven”, que será subastada por deudas al ambicioso Alameda Slim, quien quiere apoderarse de todas las tierras del lugar.
Para conseguir pagar la deuda de la granja, la única opción que le queda a las tres arriesgadas vaquitas es hacer un temerario viaje para capturar al peligroso malhechor Alameda Slim, lo cual las lleva a enfrentarse a múltiples escollos y aventuras.
Manufacturada desde una estética de trazos simples y colores alegres. Recreando una fresca y graciosa historia, que incluye burlas y parodias a algunos animados digitales de los estudios Dreamwork.
Además, con una banda sonora de los oscarizados Alan Menken y Glenn Slater, y excelentes voces de las actrices de Roseanne Barr, Judi Dench, Cuba Gooding, Jr y Randy Quaid. Vacas vaqueras resulta, sin embargo, un animado menor dentro de la estela de los clásicos “hecho a mano” de los estudios Disney.
Por eso, esperemos que, a pesar de las increíbles ventajas de las tecnologías en 3D, otra vez vuelvan con más renovados e imaginativos bríos las técnicas tradicionales de animación; tal vez entrelazadas con esas nuevas tecnologías de punta, para que de una manera fluida, consistente y mutuamente enriquecedora, interactúen y se mezclen tradición y contemporaneidad.