Roma. AFP La tumba en Roma de la ilustre familia patricia de los Escipiones, célebre por las hazañas del general Escipión el Africano, quien derrotó al invasor Aníbal en el siglo III antes de Cristo, será abierta el 27 de diciembre al público, tras permanecer 20 años cerrada.
El monumento funerario, compuesto por una serie de galerías subterráneas de dos metros de altura, lleno de elegantes sarcófagos, está localizado cerca de la Puerta de San Sebastián, a pocos centenares de metros de las Termas de Caracalla, de los emblemas del casco histórico de Roma.
La construcción de la tumba familiar, que contaba a la entrada con un imponente edificio de columnas, fue iniciada a inicios del siglo III antes de Cristo por el cónsul romano Lucius Cornelius Scipion Barbato, cuyo elegante sarcófago domina la galería central.
La dinastía de los Escipiones, parte de una rama de la familia Cornelia, era influyente tanto en política como militarmente y contó con cónsules y generales.
Entre las personalidades más célebres figura Escipión el Africano (235-183 a. C.), el único general romano que pudo derrotar a Aníbal durante la Segunda Guerra Púnica, tras la invasión de Italia por los ejércitos cartagineses. La elegancia del lugar domina frente al dato más sorprendente: Escipión el Africano no fue enterrado allí.
Acusado de haber recibido sobornos, abandonó Roma para no regresar jamás. Se dice que pasó sus últimos días dedicado al cultivo de su finca de Litermum (cerca de Nápoles), y que antes de morir pidió que su cuerpo fuera enterrado allí, y no en su país.
Su requerimiento fue atendido y su tumba aún existía en Litermum, según el famoso historiador romano Tito Livio del siglo I a. C.
“Tierra ingrata, no te dejaré ni mis huesos”, rezaba su epitafio.
De frente a la historia. “Aquí se respira Historia”, comentó Rita Volpe, arqueóloga responsable del monumento, rodeado de cipreses y pinos. “En el colegio se estudian las guerras púnicas. Pues bien, aquí están enterrados casi todos sus protagonistas” comentó .
La experta estima, además, que aún falta mucho por descubrir y excavar. La tumba fue descubierta por casualidad en 1780 por dos religiosos, propietarios de un viñedo.
Las labores de restauración costaron 1,3 millones de euros y fueron financiadas por la Alcaldía.
La zona arqueológica fue cerrada en 1992 debido al peligro de derrumbes y se extiende en más de 2.000 metros cuadrados.
La tumba de los Escipiones solo es accesible con reserva previa y mediante una visita guiada que cuesta ocho euros.