Facundo Cabral no sabe si es profeta en su tierra. "Lo que sí sé es que en Argentina no me cobran en los taxis y en la calle los chicos me paran para pedirme consejo".
El miércoles en la noche llegó a Costa Rica con su mirada de acertijo, con tres tipos de cáncer a cuestas y con su figura de fumador canoso de 61 años.
Hay días en los que su vista se empaña por completo y teme que en cualquier momento quede totalmente a oscuras. "Por eso ya aprendí a leer en Braille", confiesa.
Incansable lector de Apollinaire, Cortázar y Mallarmé, dio esta entrevista con sus frases salpimentadas y filosóficas, con un cigarrillo casi agónico entre los dedos.
-¿A qué artista siempre admiró de niño?
-A Atahualpa Yupanqui.
-La primera vez que oyó su voz en un disco, ¿qué pasó por su mente?
-El espanto, yo pensaba que cantaba diferente y mi voz me pareció espantosa. Vuele bajo fue esa primera grabación. Hoy ya la escucho con benevolencia.
-¿Cuándo murió su inocencia?
-Yo sigo siendo inocente, sigo pensando que los poetas un día van a gobernar el mundo.
- ¿Cuál es la mayor mentira que se puede decir en una canción?
-Decir que uno se va a morir de amor. Nadie se muere de amor.
-Su terapia contra la soledad...
-No tengo, porque amo la soledad. La soledad es mi espejo, siempre me es fiel, siempre que regreso al hotel me está esperando en el cuarto.
-¿Quién es el amor de su vida?
-Mi esposa es la literatura y mi amante la canción, lo que pasa es que mi esposa y mi amante se llevan muy bien.
-¿De qué hablaría hoy en un café con Borges si estuviera vivo?
-De Oscar Wilde; y estoy seguro que me propondría un pacto: que aceptaría hablar hoy de Wilde si habláramos mañana de Schopenhauer, le encantaba hablarme de Schopenhauer.
-¿Cuál es el ánimo que lo asalta cada vez que sale a un escenario?
-El de la fiesta; siento como si fuera al cumpleaños de un hijo.
-El pecado que siempre le ha fascinado...
-La infidelidad.
-Si Dalí le hubiera pedido una serenata para Gala, ¿qué le hubiera cantado?
-La canción de amor más bella que he escuchado en los últimos años, El breve espacio de Pablo Milanés...
-¿Cómo es la cara de la muerte?
-Maravillosa, mucho más luminosa que la vida. Jesús no habló metafóricamente cuando dijo "morirás para nacer".
-¿Cuál es el mejor chiste del mundo?
-El premio Nobel que le dieron a Kissinger.
-¿De cuál fantasma del pasado nunca se ha podido librar?
-De un fantasma que amo, Sara, mi madre. Porque era una mujer valiente que iba sola contra el mundo.
-Si se convirtiera en el juez de Videla y de toda la dictadura militar de Argentina, ¿cuál sería su veredicto?
-No, que Dios me libre de juzgar.
-¿Cuál fue el mejor momento de su gira con Alberto Cortez?
-Cantar en el Lincoln Center.
-¿Quién le ha dado la mayor alegría?
-Mi hija, en el momento de nacer. Cuando estaba en el quirófano el médico se me acercó y me dijo: "Ya que le diste la vida dále la libertad". Y le corté el cordón umbilical.
-¿Qué es lo mejor de vivir entre hoteles y aviones?
-No tengo que cuidar de ningún jarrón, de ninguna lámpara; gozo el hotel, cada día desayuno en una cafetería diferente, cada día estoy con gente diferente y a mí me encanta el cambio.
-¿Cuál es el límite entre un tico y un nica?
-Yo no creo en los límites. Hoy estoy en San José pero me siento como si estuviera en Buenos Aires o en Guadalajara. Los artistas tenemos que borrar los límites, Rembrandt no es de ningún país, es del mundo.
-¿Qué piensa del sexo sin amor?
-Es muy divertido. Porque puede ser como un partido de fútbol que quedó cero a cero pero que tuvo muchas emociones...
La ruta de Facundo
¿Cuándo se presentará? Hoy es su última función a las 8 p.m.
¿Dónde? En el teatro Melico Salazar.
¿Qué cuestan las entradas? ¢3000, ¢4000, ¢5000 y ¢7000.
¿Y para reservar? En la Sala Garbo al teléfono 223-1960 ó 223-1086.