¡Hasta perder la cabeza! Así, sin exagerar un pelo: unas 50 adolescentes se desmayaron o sufrieron de leves desvanecimientos cuando el sexteto venezolano UFF se presentó en el concierto de tercer aniversario de Radio Vox F.M., el sábado pasado en el anfiteatro del Hotel Herradura.
Para cientos de niñas, de hasta nueve años, como Xotchilt Delgado, parecía que no iba a llegar nunca el momento de ver a Jeanra, Rawy, Fabio, Alexander, José Luis y Marcos subirse al escenario para tocar sus ritmos pop.
Porque antes de UFF, pasaron por esa tarima, con éxito también, las nacionales de Luna Di Vietro, José Capmany, Banton & Ghetto, Mekatelyu y Gandhi, y de los extranjeros Morbo, Darío y Magneto-Nueva Generación, que también arrancó gritos ensordecedores al subir al escenario.
¡Pero nada como los de UFF! que hasta igualan en edades a sus seguidoras: tienen entre 13 y 16 años de edad.
Desde las graderías pegadas como cromos a la barrera protectora de la tarima las chicas no se cansaban de gritar "¡UFF, UFF!" o de accionar galillos cuando los locutores de Vox los mencionaban: "!que ya UFF vea mañana!", ¡Ya llegaron los chicos de UFF!"
¡UFF!, como moscas
Con un efecto insecticida UFF salió al escenario a las 5:10 p.m. Las jóvenes empezaron a caer como moscas apenas a los segundos que los de los niños interpretaban Te amo, pero la marea de inconscientes se acrecentó con Brujería , y ¡ni para qué! con Ya lo ves.
Ligeros y muy bien organizados los agentes de la compañía privada de seguridad y los cruzrojistas se movieron como peces en el agua para socorrer a todas las "uffmaleadas". Una camilla tras otra pasaban con chicas inconscientes o con una que otra que algo atontada seguía tomando fotos enfocando el cielo, como si en él estuvieran los de UFF. ¡Ojo que parecen, pero no son ángeles!
Las fanáticas gritaban a más no poder, lloraban, se tomaban la cabeza con las manos y sacudían sus brazos saludando a los UFF.
Ellas que llevaban mantas les lanzaron carteles y hasta ositos de peluches.
Les enviaron cartas, posters y cuadernos con quien pudiera ingresar al área restringida. Tenían la esperanza de hacer contacto con ellos, y ¿cómo no? si hubo niñas que llegaron el viernes en la noche a hacer fila e incluso el sábado a las 3 a.m. con todo y sus camisetas rojas del ¡UFF! fans club. ¡UFF!
Del pop al punk
Los mexicanos de Magneto-Nueva Generación también sembraron euforia y gritería. Y aunque iniciaron con Pronto caerás , no tuvieron el "honor" de que las chicas se desmayaran con ellos, pero sí que los siguieran estrofa a estrofa y que los "bendijeran" con gritos y más gritos.
El quinteto mexicano hizo de las suyas en escena. A cada pasito, de esos coordinadísimos y como de Menudo, las niñas gritaban y parecían como querer saltarse la barrera de seguridad.
Y es que estos Magnetos son entregaditos: en Ya pasarás el rubio Jack y Nicky bajaron donde las chicas, dieron la mano...pero ellas querían hasta el codo.
En Desátame , Koco se subió al andamio y más tarde se lanzo sobre las niñas que lo recibieron con los brazos arriba.
Pero el pop archiartificial no fue lo único que gustó. A niños, jóvenes y adultos los panameños de Los Rabanes los hicieron irse felices a sus casas.
Arrancaron con todo ese punk, de mezclas latinas y con My commaning wife hicieron saltar a la gente. Jugaron con el público, bailaron con un par de jóvenes y cerraron su actuación con versión rabánica de Perfidia .
La gente pidió "¡otra, otra!" y otra vez tuvieron: My commaning wife.
De dolor y demás
Con aplausos y gritos moderados el público premió a los grupos nacionales, que como Gandhi, Tango India y Mekatelyu, hicieron cantar a la gente.
Pero fue la banda de reggaeroots la que se sacó el sombrero: Mekatelyu dedicó su tema ¡Paren, paren! a Parmenio Medina, periodista y locutor asesinado hace unas semanas.
Con pare la violencia, pare, la guerra es una lepra, el grupo cambió un minuto de silencio por varios de "buena vibra", como dice Jhonnyman.
El público siempre respetuoso recibió o despidió al panameño Darío, con el que cantó a más no poder y al mexicano Morbo, con el cual no tuvo química.
Ordenado, sin alcohol de por medio, puntual porque arrancó a las 12 m y acabó a las 6:10 p.m. el de Vox fue un tremendo concierto.