Una película protagonizada por John Travolta se convirtió en el símbolo nacional de las luchas comunitarias contra las corporaciones que contaminan el ambiente en Estados Unidos.
Basada en la exitosa novela A Civil Action (Una acción civil), de Jonathan Harr, la película narra la historia verídica de cómo se identificó un raro brote de leucemia, a principios de los años 80, en el poblado de Woburn, estado de Massachusetts.
La minuciosa reconstrucción de la lucha librada a lo largo de nueve años por las familias de las víctimas hizo que la novela de Harr se mantuviera durante semanas en las listas de libros más vendidos.
Dos de las mayores corporaciones de Estados Unidos, W.R. Grace and Company y Beatrice Foods fueron acusadas de contaminar agua potable y causar diversas enfermedades en esa localidad.
Unos 30 habitantes del pueblo, entre ellos niños, contrajeron cáncer y diversos trastornos de salud. Los padres de las víctimas de leucemia acusaron a las corporaciones de arrojar en sus propiedades tricloruroetílico (TCE), un posible agente cancerígeno.
La película, dirigida por Steven Zaillian y producida por Touchstone, de la Disney, centra su atención en como el orgullo y la tenacidad de Schlictmann provocan la quiebra de su pequeño estudio jurídico.
El filme relata la manera en que Schlictmann y sus socios aportan todos sus ahorros para solventar los gastos de científicos e investigadores en la obtención de pruebas. De esta forma, la narración expone las dificultades que encuentran ciudadanos comunes y abogados para enfrentarse con éxito con una corporación.
Desde el estreno de la película, en diciembre, organizaciones ambientalistas y grupos comunitarios señalan que Woburn no es un caso aislado.
Poblaciones ubicadas a lo largo del río Hudson, en el estado de Nueva York, presionan a las plantas de General Electric en Hudson Falls y Fort Edward para que se responsabilicen por la limpieza de 700 toneladas de residuos tóxicos (PCB) que la compañía arroja a las aguas.
Mucho después de finalizado el caso Woburn, el verdadero Schlictmann continuó colaborando con otras comunidades en la lucha contra industrias contaminantes, pero con un enfoque que no implica acciones legales contra las corporaciones.
Con la ayuda del abogado, la gente del pequeño pueblo de Groton, en Massachusetts, se unió a organismos reguladores locales y estatales para lograr que el gigante FL Aerospace e INSCO, una compañía local, potabilizaran el agua de pozos que, supuestamente, habían contaminado.
Al margen de ese acuerdo, una investigación sanitaria comprobó que la contaminación de esas aguas estuvo vinculada al aumento de la incapacidad de aprendizaje de algunos niños.
Según Schlictmann, su estrategia conduce a respuestas y programas de limpieza más rápidos que los que resultarían de pleitos que se prolongan durante años.
ÔÕEl mensaje clave es que existen pueblos intoxicados como estos en todo el país. Debemos limpiarlos inmediatamente, y la cooperación es la manera más rápida y sanaÕÕ, dijo Schlictmann.
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