Siguiendo solamente el itinerario de su trabajo dramatúrgico, uno se entera de que el catalán Josep M. Benet i Jornet (1940), ha escrito casi una obra teatral por año, desde 1963.
Esto sin contar las series creadas para televisión, ni los libros de ensayos, ni las clases y conferencias que da regularmente; además de otros aspectos de la vida privada, la cual en principio también exige tiempo y dedicación.
Durante su primera visita a Costa Rica invitado por Centro Cultural de España el prolífico autor catalán ofrecerá un taller de una semana para escritores y guionistas, titulado La ficción televisiva , así como dos conferencias sobre dramaturgia y cine.
Apasionado de la ficción y no necesariamente del entretenimiento "en televisión, la palabra entretenimiento es muy amplia y a mí lo que me gusta es contar historias", J. M. Benet confesó desconocer los antecedentes de la producción nacional, pero enfatizó que su taller dependerá del perfil de los participantes, con quienes tratará de compartir su manera de trabajar. "Técnicamente, si un escritor está acostumbrado a escribir textos teatrales, tendrá un mayor dominio del diálogo y de la tensión de las situaciones cuando pase a la teve", añadió.
Palabras de aliento
"Mi pasión es el teatro, pero estar metido en la televisión es estar en el ojo del huracán; me encanta, porque es el medio de comunicación más masivo que hay", confesó ayer, vía telefónica, tras su arribo al país.
"Para hacer televisión se necesita humildad, sensibilidad, imaginación y mucho sentido común; nada más", bromeó el guionista y dramaturgo, cuya exitosa trayectoria en ambos frentes lo convierten en un caso de excepción: ha obtenido más de 17 premios por su actividad teatral (el Premio Nacional de Literatura Catalana y el Premio Nacional de Teatro, entre otros) y es asiduo colaborador de la televisión autonómica catalana, así como creador de series dramáticas para toda España. Laberinto de sombras (serie de 130 capítulos de media hora cada uno) y Estirpe de poder (serie de 476 capítulos de media hora cada uno, emitida en catalán y húngaro), son parte de su trayectoria en la pantalla chica.
Como si fuera poco, dos de sus piezas teatrales han sido llevadas al cine por Ventura Pons: Actrius , adaptación de E.R. y Amic/Amat , adaptación de Testamento .
Entre risas y llantos
Al referirse a la situación de países periféricos como el nuestro, donde la mayor parte de la programación televisiva se la llevan las sitcom o comedias de situación estadounidenses, el dramaturgo fue tajante al afirmar que, hasta hace 10 años, lo mismo sucedía en España y el resto de Europa.
"En España la situación era la misma y parecía imposible que cambiara, sin embargo, cambió. Comenzar a producir ficción propia fue un riesgo que tomó la televisión catalana, en el 94", explicó.
"Producciones nacionales de ficción siempre se habían hecho, pero no que ocuparan el lugar privilegiado de las series gringas e incluso algunas latinoamericanas, como las brasileñas. Ahora, estas las tienen que pasar en la madrugada porque nadie quiere verlas", aseguró Benet i Jornet.
Para el escritor catalán, quien escribe mayormente en esa lengua, el verdadero arte del lenguaje televisivo sigue siendo un misterio, aunque ligado al gusto de las mayorías. "¿Dónde está el arte? No lo sé, el resultado siempre es un riesgo. La verdad nunca la tienes antes: estás obligado a arriesgarte", fue con lo que concluyó.