Tokio. Cinco japoneses que fueron secuestrados hace casi un cuarto de siglo por Corea del Norte regresaron finalmente el martes a su país, llorando de felicidad y abrazando a sus seres queridos en una reunificación que simboliza una mejora importante en las relaciones entre dos antiguos adversarios de la Guerra Fría.
En una reunión con padres, amigos y hermanos transmitida por la televisión nacional, los secuestrados lloraron y abrazaron a sus seres queridos, pero hablaron con palabras escogidas cuidadosamente, no pudieron traer a sus hijos con ellos y están obligados a regresar a Corea del Norte en un plazo de una o dos semanas.
La reunificación familiar representa una mejora importante en las relaciones entre Japón y el enigmático gobierno de Corea del Norte, que secuestró a los japoneses para hacerlos servir de muestras de la cultura japonesa en los centros de entrenamientos de espías.
Corea del Norte últimamente parece estar dejando de lado su beligerancia hacia el resto del mundo en busca de ayuda para mejorar su empobrecida economía.
Pero la euforia por la reunión del martes -- quizá la más emotiva que ha experimentado este país desde el regreso de sus tropas tras la Segunda Guerra Mundial -- se vio mitigada por las preocupaciones acerca del futuro de los secuestrados y por la indignación ocasionada por las muertes de otros ocho cautivos.
La delicada posición de los secuestrados se vio recalcada en una rueda de prensa ofrecida varias horas después de su llegada, en que los individuos -- que llevaban banderitas norcoreanas en sus solapas -- hablaron con frases breves y cuidadosamente estudiadas.
Los cautivos recibieron ramos de rosas rojas y rosadas, tenían aire cansado y parecían algo aturdidos mientras caminaban por la pista del aeropuerto con sus familiares.
"No puedo expresar la felicidad que siento al ver los rostros saludables de mis padres", dijo Kaoru Hasuike, que era un estudiante universitario cuando fue secuestrado.
Otros miembros del grupo eran Fukie Hamamoto y su novia de entonces Yasushi Chimura, que fueron secuestrados en 1978 cuando paseaban por una playa japonesa y llevados a Corea del Norte en embarcaciones de ese país.
Ambos tenían 23 años cuando fueron secuestrados, se casaron en Corea del Norte y hoy día tienen tres hijos.
Otros dos cautivos, Hasuike y Yukiko Okudo, también se casaron tras haber sido llevados por la fuerza a Corea del Norte y tuvieron allí un hijo.
Hitomi Soga, que fue secuestrada el mismo año, contrajo matrimonio en 1980 en Corea del Norte con Charles Robert Jenkins, un soldado norteamericano que estuvo estacionado en Corea del Sur en la década de 1960 y ha sido declarado desertor por las fuerzas armadas norteamericanas.
Soga y Jenkins tienen dos hijas. La madre de Soga también desapareció y su paradero se desconoce hasta el momento.
Los cinco reunidos aquí con sus familiares son los únicos sobrevivientes conocidos de los 13 que el gobierno de Pyongyang admitió haber secuestrado para estudiar el idioma y la cultura japonesa.
Grupos japoneses afirman empero que el total de víctimas podría llegar a 60.
Edición periodística: Gerardo González y Juan Fernando Lara . Fuente: agencias.