5 junio, 1997

Si usted es una de las tantas personas que desconoce los trapiches, y el proceso para obtener uno de sus productos finales, la tapa de dulce, remóntese con su familia a nuestras tradiciones.

Para ello puede dirigirse al distrito de La Paz, en San Ramón de Alajuela, y adentrarse en el mundo de las pailas, el bagazo y las espumas. Más de veinte trapiches están ubicados a lo largo de la carretera de La Paz, los cuales se pueden visitar jueves o viernes, días dedicados a la elaboración del dulce.

Uno de los trapiches es el de don Evelio Arias, apellido muy común por esta tierra. Él trabaja con cinco de sus ocho hijos. "Yo estuve más de treinta años en trapiches ajenos y desde hace cinco años nos animamos a tener uno propio", comentó.

La materia prima es la caña de azúcar. "La de esta zona es muy buena", afirma don Evelio, y este es uno de los motivos por los cuales en La Paz hay tantos que la procesan.

En Costa Rica, además de San Ramón, la caña de azúcar se ha sembrado en los cantones de Grecia, Puriscal, Santa Ana y Turrialba. Fue traída por los conquistadores españoles, pero su más antiguo empleo se remonta a viejas civilizaciones asiáticas, según explicó el ingeniero Marco Chaves.

¡Disfrute y aprenda!

Para esta época del año, la caña está húmeda y posee mucho líquido, por lo cual la molienda rinde más. Al resultado de la caña molida se lo llama bagazo, que es usado para calentar las pailas o recipientes en los cuales burbujea la miel.

Una vez que el líquido ha hervido lo suficiente, se chorrea en moldes de madera y se deja enfriar, para finalmente obtener las tapas de dulce. Todas son de un mismo tamaño, y el color del dulce es claro y muy parejo.

En el trapiche de don Evelio se pueden elaborar hasta 400 tapas en un día, y el proceso se aprecia en un ambiente cargado de melosos aromas y humeantes vapores.

"Me preocupo porque todo esté aseado y que la gente se lleve algo que valga la pena", comenta sobre su trabajo, el cual comienza antes de que cante el gallo, a las tres y media de la mañana, y termina por ahí de las seis de la tarde. Debido a su experiencia en trapiches, este afanado ramonense, de 72 años, se encuentra muy satisfecho del funcionamiento del suyo, basado en técnicas más actuales.

Asimismo, don Evelio y su familia también preparan el "sobado", dulce que se enfría con agua, luego se amasa con maní o leche en polvo hasta solidificarlo. En menor medida elaboran deliciosas melcochas, actividad a cargo de una de las nietas, y ahí mismo se pueden comprar las tapas de dulce: ya sea por unidad, a ¢50 cada una, y en atados (dos tapas) o tamugas (cuatro tapas juntas). Si a usted se le antoja, puede dar una probadita a las "espumas" del jugo de la caña.

En el camino hacia los trapiches, usted y su familia disfrutarán del paraje que ha sido tapizado por las siembras de la caña de azúcar, así como por otros productos de la zona y áreas boscosas. El clima tiende a ser muy fresco y algunas veces también es lluvioso.

En cuanto al público que frecuenta los trapiches, suelen ser personas dedicadas a la compra del dulce, quienes a su vez lo distribuyen en pulperías. Sin embargo, también acuden familias de cantones aledaños, en especial aquellas que tienen niños, y los turistas aprovechan esta tradición para hacer un paseo fuera de lo común.

Guía práctica

Dirección: una vez en San Ramón, se pasa frente al estadio y desde ahí hay que seguir la carretera hacia el distrito La Paz, el cual dista 14 kilómetros del centro del cantón. La carretera está asfaltada y es accesible para todo tipo de vehículo. El trapiche de don Evelio Arias Vargas se ubica 500 metros al norte del comisariato del bajo La Paz.

Transporte en autobús: en San José, la parada de autobuses hacia San Ramón está situada 100 metros al oeste y 200 al sur de la Cruz Roja. El pasaje del servicio directo cuesta ¢285. Una vez en el cantón, se puede tomar el autobús hacia La Paz; el pasaje vale ¢105.

Recuerde que jueves y viernes son los días dedicados a la fabricación del dulce. Para complementar su paseo, puede llevar bocadillos y disfrutarlos al aire libre.