
La vida de trabajo de hombres, mujeres y niños costarricenses, así como la situación de los desempleados, ha comenzado a preocupar a los estudiosos del tema pues algunas señales indican un deterioro en este campo que repercute también en la vida familiar.
Datos que llaman la atención sobre el rumbo de la vida laboral en Costa Rica son el que cada vez más jovencitos salen a buscar empleo y que el poder de compra de los salarios se ha deteriorado justo cuando cerca del 70 por ciento de la población ocupada es asalariada.
O también el hecho de que las mujeres aún enfrentan problemas de oportunidades.
Esos hechos se desprenden de uno de los estudios más valiosos que se hacen en nuestro país sobre "la Costa Rica que tenemos", una iniciativa conjunta del Consejo Nacional de Rectores, la Defensoría de los Habitantes, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y el Programa de Derechos Humanos y Democratización de la Unión Europea.
Se trata del informe Estado de la nación en desarrollo humano sostenible, de 1995, que contiene "un análisis amplio y objetivo sobre la Costa Rica que tenemos, a partir de los indicadores más actuales" como se resume en el párrafo de la portada que ilustra el libro.
El primero de estos análisis se publicó el año pasado y el segundo, que contiene un análisis sobre el año 1995, fue presentado el 15 de octubre pasado en la Asamblea Legislativa.
Ingresos menores
Según la investigación de este año en su capítulo "Equidad e integración social" -elaborado por el Centro Internacional de Política Económica y Desarrollo Sostenible de la Universidad Nacional-, el año pasado, el costo de vida creció a un ritmo mayor que los aumentos salariales, con excepción de los productos de primera necesidad. Esto explica, en parte, por qué, según la Encuesta de Hogares del año pasado, la pobreza disminuyó.
A esto se añade, que los asalariados soportan gran parte de los impuestos. "La información disponible acerca del carácter de la estructura tributaria del país permite afirmar que la mayor carga tributaria continúa recayendo sobre los asalariados, que representan poco más del 70 por ciento de la población ocupada".
"Ante la caída en los salarios reales, las familias enviaron nuevos miembros al mercado laboral, en especial jóvenes y mujeres, una respuesta similar a la ocurrida durante la crisis que se dio a inicios de la década anterior", agregan los autores.
La población entre 5 y 17 años -que trabaja- se estimó en 1995 en poco más de las 925.000 personas, un incremento de casi 19.500 con respecto a 1994, según el módulo especial de la Encuesta de Hogares.
Cerca de la mitad de los niños y jóvenes, entre 5 y 17 años, que trabaja, labora 30 horas y más a la semana, lo que les dificulta ir a la escuela o colegio.
En cuanto a las mujeres, las de edades entre 20 a 39 años son la mayor franja ocupada, lo cual coincide con la edad reproductiva, de tal manera que ingresar al mercado laboral implica para ellas "compartir su tiempo y esfuerzo con el cúmulo de actividades requeridas para la reproducción familiar", de acuerdo con el texto.
A esto se une que la participación de la mujer en las pequeñas empresas también es reducida.
Y ¿la casa?
La disminución de los ingresos disponibles, unido a las altas tasas de interés para créditos y a los aumentos en los costos de construcción, también dificulta uno de los elementos de estabilidad de los hogares costarricenses: tener casa propia.
El estudio menciona que entre 1990 y 1994 "se registró una profunda y sistemática caída en el acceso de la población a la vivienda".
A estos factores de deterioro en nuestro mercado de trabajo se agrega también el alza en el desempleo que se dio en 1995 (63.517 personas, 14.100 más que en 1994), las presiones que constriñen el mercado de trabajo, en parte por la migración de nicaragüenses, y las que afronta el sistema de seguridad social.
Para el coordinador de este proyecto, Miguel Gutiérrez Saxe, aun cuando el desempleo abierto se incrementó el año pasado en un punto porcentual, la gente siente que hay dificultades.
"Estas percepciones de la población, que no pueden expresarse en cifras, ciertamente responden a estas valoraciones que hemos hecho", comentó.
Precisamente uno de los "retos inaplazables" de nuestro país que señala el estudio es la necesidad de la reactivación económica para incentivar el empleo y el ingreso, en la que "una pista", según Gutiérrez, es reactivar el sector construcción.