
El miércoles se inaugura en el parque ferial Juan Carlos I la 24ª edición de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo, Arco. Un total de 290 galerías pertenecientes a 36 países presentan la obra de más de 2.000 artistas. México es el país invitado y participa con 17 galerías. Un programa cultural paralelo llevará a 270 artistas mexicanos. En el Palacio de Cristal del Retiro y organizado por el Museo Nacional Reina Sofía, expone sus instalaciones y obras escultóricas Gabriel Orozco.
Coincidiendo con la exposición, la editorial Turner publica una serie de ensayos sobre este artista, considerado uno de los más sólidos, originales y brillantes de su generación.
Gabriel Orozco (Xalapa, México, 1962) dice riéndose que tiene la mejor colección de balones "usados" de México. Él mismo se ha representado como una bola enorme de plastilina negra, que pesa igual que el artista y que rueda por el mundo impregnada de huellas y rastros. Las pelotas, los círculos y las ruedas están muy presentes en su obra. Irónico y conceptual, habla de movimiento, velocidad, y cuerpo humano. A caballo entre América y Europa, alguna vez ha dicho: "Nómada es una expresión demasiado glamourosa . Solo soy un inmigrante".
Para su exposición en el Museo Nacional Reina Sofía de Madrid, que se inaugura hoy en el Palacio de Cristal del Retiro, Orozco se ha inventado un catálogo-álbum de cromos.
-¿Ha condicionado el espacio la selección de las obras?
-Totalmente. El Palacio de Cristal es un lugar que quiero mucho. Un lugar único. Al elegir las piezas he tenido muy presente la naturaleza, la idea de objetos que viven en la intemperie.
-¿Qué objetos son?
-La sombra entre aros de aire es la pieza central y principal, la presenté hace dos años en la Bienal de Venecia, y es la primera vez que viaja fuera. Es de madera, desmontable. Luego está la mesa de billar oval con péndulo, y la mesa de ping-pong con estanque, ambas concebidas para jugar. Estos, y los objetos más pequeños que los rodean, son ideales para un espacio abierto como este. Muestran la relación entre naturaleza y artificio, entre materiales industriales y orgánicos, entre geometría y crecimiento.
-¿Qué importancia tiene el juego en estas instalaciones?
-El juego es una manera de conocimiento y percepción.
-Escultor le parece una palabra limitada.
-Sí, porque yo no esculpo, yo no trabajo con cincel y piedra. Soy escultor, por llamarlo de algún modo, pero hago de todo. Hago instalaciones efímeras, trabajo con papel maché, carpintería, construcción, malla metálica. Utilizo una gran variedad de técnicas. Lo que me interesa es generar objetos tridimensionales e independientes. Muchas veces tengo que usar la fotografía porque no es fácil mostrar o transportar eso que veo y creo en la calle.
-Dice que el deber del artista es no perder el contacto con la realidad. ¿Qué hace usted para no perder ese contacto?
-Yo estoy fuera del estudio y mi material de trabajo es la vida, lo que me sucede. Eso genera una disciplina de apertura y aceptación de la realidad.