San José, 27 feb (ACAN-EFE).- La tortuga baula, una de las siete especies de tortugas que habitan mares latinoamericanos y caribeños, podría desaparecer en un plazo de diez años si la comunidad internacional "no trabaja en conjunto para salvarla", según expertos.
El XXIV Simposio Internacional de Tortugas Marinas, que se realizó durante esta semana en Costa Rica, indicó que esta es una de las especies de tortugas marinas que más expuesta está a la extinción, aunque otras especies también están en riesgo.
Roderic Mast, presidente de la Sociedad Internacional de Tortugas Marinas, afirmó en una conferencia de prensa que la población de tortugas baula se ha reducido en un 97 por ciento desde 1982 y ahora se calcula que quedan apenas 3.000 hembras en edad reproductiva.
Las otras tortugas marinas en peligro de extinción son la verde, la carey, la cabezona, la lora, la laúd y la golfina, según las conclusiones del Simposio, que reunió a más de 1.000 científicos durante una semana en un hotel de las afueras de San José.
La destrucción de su hábitat tanto en playas como lugares de alimentación marino, la sobre-explotación de sus huevos, carne y caparazones, y la alta mortalidad en la captura incidental de redes y anzuelos, son algunos de los factores que están llevando a la reducción de sus poblaciones.
"Las tortugas marinas sirven como mecanismos de alerta para la salud de nuestro océano y lo que nos dicen es que la vida marina está en peligro y la situación de las baulas es crítica", añadió Mast.
Señaló que esta especie tiene más de 100 millones de años de habitar la tierra, "pero si no trabajamos juntos para protegerla en las playas y mar, nuestra generación va tener que cargar con el peso de haberla borrado del planeta", advirtió el experto en una conferencia de prensa.
Estudios recientes revelan que en los últimos 50 años, el 90 por ciento de las poblaciones de peces depredadores han desaparecido, indicaron expertos durante el simposio.
El ministro de Ambiente y Energía, Carlos Manuel Rodríguez, afirmó que muchas de las tortugas que se encuentran en los mares han nacido en Costa Rica, pues existen lugares de desove de varias especies, en el Caribe y en el Pacífico.
"Por ello tenemos el deber de protegerlas, estén donde estén, y nuestro compromiso de cuidarlas, cuando regresan a desovar, debe ser mayor", apuntó Rodríguez al calcular que cada año unas 40.000 tortugas marinas caen presas de barcos de pesca, en su mayoría de manera accidental.
Russel Mitttermeir, presidente de Conservación Internacional, afirmó que "estamos en un punto crítico", pero señaló que el mundo cuenta actualmente con la tecnología para revertir esta situación.
"Hay tecnología simple y económica para reducir el índice de captura accidental de estas y otros especies. Pero hay que tener voluntad política a nivel internacional para hacerlas efectivas", añadió. ACAN-EFE
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