El Comité de expertos encargado de la salvaguarda de la Torre de Pisa, uno de los monumentos más famosos de Italia, ha logrado recuperar, en solo cuatro meses, trece centímetros de su inclinación, gracias a un método que fue desechado en 1961 por ser considerado excesivamente simple.
El sistema, basado en la extracción de la tierra situada bajo la torre, ha conseguido excelentes resultados, en vista de que en los últimos diez años, desde que el edificio se cerró al público por temor al derrumbe, la inclinación había disminuido solo cuatro centímetros.
El éxito permitirá, incluso, que el antiguo campanario diseñado por Bonnano Pisano en 1174 abra sus puertas por un día, el próximo sábado, cuando un grupo de estudiantes seleccionados entre las escuelas de la ciudad acceda al interior de la torre por primera vez desde 1990.
"Hemos empleado casi ocho años para decidir qué debíamos hacer, pero finalmente hemos encontrado el sistema justo", afirma el polaco Michele Jamiolkowski, responsable del grupo de trece expertos internacionales que se ocupa de asegurar el futuro de la torre.
El método, utilizado con éxito hace más de 25 años en la catedral de Ciudad de México, consiste en extraer tierra de la parte opuesta a la inclinación.
Desde que el pasado 13 de febrero comenzaron los trabajos, que se mantienen día y noche, la media de tierra retirada es de 100 kilos diarios a través de 41 grúas especiales que descienden hasta 20 metros y aspiran la tierra lentamente.
La construcción de la torre la inició Pisano en 1174, pero diez años después se suspendieron los trabajos a causa de un movimiento del terreno y no se reanudaron hasta noventa años después.
Finalmente, la torre de estilo románico y 55,86 metros de altura, fue concluida por el arquitecto Giovanni di Simone