Por Julio César Rivas
Toronto (Canadá), 6 sep (EFE).- Las películas "Mambo Italiano" y "The Human Stain" protagonizan las galas de la noche de hoy en el Festival Internacional de Cine de Toronto, aunque la alta tecnología podría ser la verdadera estrella de la muestra.
El viernes, poco antes de iniciarse una de las proyecciones para la prensa, uno de los empleados de la XXVIII edición del Festival de Toronto se dirigió a la audiencia y le solicitó el ya habitual "por favor, desconecten sus celulares durante la proyección".
La petición no pilló por sorpresa a los presentes hasta que el empleado añadió "utilizamos instrumentos para prevenir la piratería y sus teléfonos podrían confundirse con otros aparatos".
Tan pronto como se apagaron las luces y se inició la proyección, dos individuos se situaron de forma discreta al frente de la sala de cine y, dotados con una especie de cámara de vídeo doméstica, empezaron a escudriñar fila tras fila a todos los presentes.
La cámara de vídeo es en realidad un detector de infrarrojos denominado FLIR (Forward Looking Infra Red) y los dos individuos que lo operaban eran dos expertos de la empresa de seguridad OBN, una organización canadiense formada por ex policías y militares.
El gerente de proyectos especiales de OBN, Ron Croteau, reveló a EFE que algunos de los mayores estudios de Hollywood solicitaron hace escasas semanas al Festival de Toronto, considerado por la industria estadounidense el más importante del mundo tras Cannes, un aumento de las medidas de seguridad.
"Es la primera vez que se utiliza esta tecnología en un festival de cine. Los servicios secretos en EEUU la han utilizado en el pasado, por ejemplo, durante los Juegos Olímpicos de Invierno de Salt Lake City, pero nunca en nada como esto", declaró Croteau.
El director de Administración y Recursos Humanos del Festival de Toronto, Peter Roberts, confirmó a EFE que algunos estudios pidieron hace escasamente dos semanas a los organizadores del festival un aumento en las medidas de seguridad, especialmente en lo relacionado con cuestiones de piratería.
Aunque Roberts reconoció que la solicitud pilló "por sorpresa" al Festival, negó que los estudios hubiesen forzado a la organización a incorporar los servicios de OBN o que en pasadas ediciones se hayan producido actos de piratería durante las proyecciones.
Pero Croteau reconoció que en los pocos días que el Festival ha funcionado -empezó el jueves pasado y se prolongará hasta el sábado de la semana próxima- sus equipos habían detectado "cuatro o cinco casos sospechosos", aunque se negó a revelar si eran de hecho intentos de piratería.
El FLIR funciona al detectar la temperatura de los objetos. Cualquier aparato electrónico, incluso los que están apagados, aparece iluminado en la pantalla, revelando una fuente de emisión de calor.
En teoría, el FLIR puede mostrar la silueta de cualquier objeto que presente una variación de temperatura con su entorno, desde un aparato de grabación hasta un arma.
Año tras año, Hollywood está cada vez más preocupado por la distribución ilegal de películas a través de la Internet, sobre todo cuando los "piratas informáticos" han demostrado que pueden hacerlo a las pocas horas de su estreno en las salas comerciales.
Los grandes estudios temen que el futuro les depare la misma realidad a la que se enfrenta la industria discográfica, cuyos ingresos se han visto diezmados con la aparición del formato MP3 y el uso de la Internet para distribuir música pirateada.
Ante posibles pérdidas de miles de millones de dólares, los 35.000 que cuesta cada aparato FLIR son una inversión razonable.
OBN tiene desplegados en el Festival de Toronto -al que asistirán más de 300.000 personas para ver más de 300 películas- 15 personas dotadas con tres FLIR y otros tres aparatos dedicados a la detección y bloqueo de señales de radio, como las que emiten los teléfonos celulares.
Otros cinco FLIR están disponibles para ser utilizados si los estudios o el Festival de Toronto lo requieren.
Y por lo visto en Toronto, los FLIR sólo son el principio de lo que pueden esperar a partir de ahora los aficionados al cine. EFE
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