Santa Cruz. Santacruceño de pura cepa, acostumbrado al folclor, la tradición y las costumbres de nuestros ancestros, Howard Cabalceta se aferra a conservar lo nuestro, lo del Guanacaste que siempre hemos conocido y que lo distingue de las demás provincias del país.
Por eso enfrenta la bravura de los toros con un estilo autóctono guanacasteco: utilizando la vaqueta de cuero de venado. Con su gran destreza, siempre deleita al público que llega a observarlo.
Esta semana, en las Fiestas Típicas Nacionales de Santa Cruz, él ha sido uno de los atractivos, junto con los montadores de toros y lazadores que llegan a hacer el espectáculo a la legendaria Plaza de los Mangos, de Santa Cruz.
¿Desde cuándo practica usted el difícil arte de sortear al toro con vaqueta, al igual que nuestro abuelos?
Desde que tenía 12 años, ahora tengo 30. Todo comenzó porque me gustaba esta cuestión de los toros, y primero empecé montando. Nosotros teníamos una característica: el que no montaba ayudaba al que sí lo hacía, con la vaqueta o capote, para tratar de que el animal no lo golpeara cuando éste se cayera, o para tratar de componerlo si se iba de lado en la jugada. Es por eso que todos aprendimos este difícil arte.
¿A qué se debe que usted haya sobresalido más que los demás?
Yo pongo el hecho de que, cuando nació mi primera hija, juré no montar más, pero me quedé con el gusanillo del vaqueteo.
"Día con día mejoré y también recibí consejos de un gran maestro, a quien lo considero grande en este campo: José Chepío Arrieta. Él me enseñó realmente cómo pararme ante un toro, cómo salir de los momentos difíciles y otros secretos que me han ayudado mucho".
¿Asimiló bien su familia el peligro que usted corría al enfrentarse a los toros?
En un principio no. Mi mamá, Argere Chavarría (Q.d.D.g), me regañaba cada vez que me veía montando o vaqueteando, pero poco a poco fue aceptando que me gustaba esto. Solamente me pedía que lo hiciera sanamente.
¿Cuál es la diferencia entre torear con capote, que es de tela, y con vaqueta, que es de cuero de venado?
La diferencia es mucha. Con el capote usted se protege más del toro, con la vaqueta el cuerpo de uno está más al descubierto.
"Es importante señalar que es difícil adaptarse a la vaqueta, a través del tiempo he conocido mucha gente que domina muy bien el capote, pero a la hora de que le ponen una vaqueta se les hace difícil su adaptación".
¿Ha sufrido accidentes en la plaza de toros?
Lo normal. Lo más trágico que me pasó fue cuando empezaba y un toro, cuyo nombre no recuerdo, me ensartó su cacho en una pierna. Fue una herida de consideración. Además, he tenido varios levantines sin trascendencia.
"A veces pienso que la misma confianza me ha hecho tener varios accidentes. En algunas ocasiones no siento nada de miedo cuando me enfrento al toro, pero poco a poco estoy mejorando este aspecto para que no vuelva a suceder".
¿Le alegra saber que su fama ha trascendido a escala nacional?
Pues gracias a Dios todo me ha salido bien, y a la gente le gusta lo que hago. Con humildad puedo decir que he participado en grandes festejos, pues aparte de los de Santa Cruz están los de Liberia y Zapote, donde estuve el pasado 23 de diciembre.
"Para mí fue muy importante y de gran alegría esa presentación en Zapote, porque le di a conocer a Costa Rica cómo se enfrentaban los toros aquí, en la Ciudad Folclórica".
¿Por qué cuesta encontrar buenos vaqueteros en la región de Guanacaste?
Tal vez porque se dedican más al capote y muy pocas veces realizan suertes con la vaqueta. Sin embargo, aquí hay buenos elementos que se deben tomar en cuenta, como un Javier Álvarez, Joaquín Méndez, Efraín Villafuerte y Chepío Arrieta.
¿Hasta cuándo observaremos a Howard Cabalceta enfrentando toros?
No sé, todavía no he pensado en mi retiro, solo el tiempo me dirá. No cabe duda de que esto es difícil de dejar, pienso que todavía me quedan años si es que Esquipulitas (Patrono de Santa Cruz) quiere, porque él es el que manda.