LA COSA ES defenderlo, aunque luego no pueda ni pararse. El orgullo de dos asociaciones universitarias lleva años de lucha y cerveza -más cerveza que otra cosa-. Históricas contendientes, las asociaciones de Estudiantes de Agronomía e Ingeniería de la Universidad de Costa Rica se bebieron el año pasado casi 10.000 cervezas y, para este año, esperan superar esa cifra.
¿Por qué? La tradicional Copa Birrera -tan tradicional que se celebra desde 1993- es una reunión de una noche en el que todo el que llega, sabe a lo que va. De 8 p. m. hasta después de medianoche, las asociaciones venden cerveza, escuchan música y recaudan fondos para sus proyectos. El público arrasa con todo, por puro entusiasmo. De paso y para estimular el espíritu de competencia, se van contabilizando las botellas vacías de una y otra facultad. Al final de la jornada, se determina cuál es la facultad que toma más.
¿Para qué? Pues para eso: terminar una soda o acondicionar una sala de cómputo para los estudiantes. Así pues, todos salen ganando en recaudación de fondos. En cuanto al orgullo, es otra cosa. Uno bebe a nombre de alguien, y ese alguien, si resulta ganador, se lleva de gira y por un año la famosa Copa Birrera, hasta que la actividad vuelva a celebrarse. Para apoyar a una y otra facultad no hay requisitos, más bien talento o disposición para tragar. De hecho, llega muchísimo apoyo de las universidades privadas, exgraduados y simples mortales.
Este año, los bandos se ampliaron y, además de los habituales, la Copa podría volverse patrimonio de los estudiantes del área de ciencias de la Salud, que se incorporaron a la fiesta por primera vez.
Brindis anual
Desde 1998, el sitio de reunión era el Bar Río, en Los Yoses, pero este año, especialmente por un asunto de espacio, decidieron mudarse al Planet Mall. Resulta que, con los años, la Copa Birrera fue creciendo en atractivos y oportunidades. Si en el 2000 se vendieron 400 cajas de cerveza, este año serán 600, con la esperanza de que alcance para todos. Los asistentes se cuentan por cientos.
Como en años anteriores, en esta edición habrá concursos y un par de emisoras de música latina amenizarán el encuentro, sin necesidad de orquestas en vivo que distraigan la concentración de los competidores. Una vez que se sepa el ganador (en horas de la madrugada), habrá fiesta-espuma, muy alegórica en tales circunstancias, y quizá más de uno pueda ayudar.
Aunque habrá premios menores durante toda la noche (camisetas, llaveros y cosas así), habrá un viaje a Isla Tortuga rodando entre los concursantes. Será in situ cuando se decida cuál concurso se premiará con ese viaje.
Los organizadores están persuadidos de que no van a tener que saquear las bodegas del Planet Mall en busca de cervezas, como sucedió el año pasado en Río. Cada puesto tendrá su propia reserva de botellas y será casi imposible que no alcance. No será esta lucha estudiantil la gota que rebalse el vaso.