Por Eloy Guerrero
Miami (EEUU), 13 nov (EFE).- El escritor estadounidense Tom Wolfe sigue jactándose de decir que posiblemente sea el único escritor de Nueva York que haya votado por George W. Bush y no oculta su desdén por sus colegas liberales que odian ver reelegido al presidente.
El controvertido escritor presentó en la Feria Internacional del Libro de Miami su última novela, "I am Charlotte Simmons", donde viene a decir que los campus de las universidades norteamericanas son unos moteles, donde los estudiantes se ahogan de sexo.
Con su característico traje blanco de lino, Wolfe ridiculizó anoche a los escritores liberales que dicen que no podrán aguantar otros cuatro años más de Bush y que prefieren salir del país para vivir un exilio voluntario.
"Con mucho gusto voy a ir a despedirlos al aeropuerto", dijo el escritor de 73 años al resaltar que esos colegas han perdido el contacto con la realidad y que nunca supieron comprender por qué Bush tiene aceptación en otros estados, que no sean Nueva York.
Su primera novela en seis años ha sido puesta a la venta esta semana en Estados Unidos con una tirada inicial de millón y medio de ejemplares, pero con poca aceptación de la crítica.
El creador del llamado "Nuevo Periodismo" denuncia en las casi 700 páginas de su nueva novela que los universitarios actuales de este país solo piensan en dos cosas: sexo y alcohol.
El libro es la historia de Charlotte Simmons, una joven virgen de Carolina de Norte que consigue una beca para estudiar en una ficticia Universidad Dupont y que se ve atrapada pronto en la cultura universitaria de excesos sexuales.
Wolfe explicó ante una audiencia de más de 300 personas en el Miami Dade College que para documentarse pasó mas de tres años visitando las universidades de Harvard, Yale, Stanford, Duke, Michigan, Alabama y la de Florida en Gainesville, donde pasó dos meses en cada una.
El escritor convivió con los estudiantes y estos le contaron sus experiencias sin tapujos. Dijo que salió alarmado por lo que el llama "el carnaval sexual" en los campus, dentro de un clima de tolerancia por parte de las universidades.
Escribe que a los estudiantes sólo les obsesiona el sexo, la cerveza, las fiestas, las ropas informales, las palabras soeces y estiman que no es "cool" estudiar mucho y quienes lo hacen, es a escondidas para no ser ridiculizados por sus compañeros.
Wolfe se deleitó en explicar a su audiencia, de una manera graciosa y ocurrente, las nuevas artes de seducción en las universidades estadounidenses y la obsesión por obtener resultados sexuales lo antes posible.
Leyó con gracia un capítulo de su libro, donde Charlotte Simmons es obligada por su compañera de habitación, a pesar de tener un examen al día siguiente, a salir al pasillo de la residencia de estudiantes toda una noche para que esta última pueda recibir una visita masculina.
Como era de esperar, a Wolfe le han llovido ya críticas feroces por el nuevo libro, lo que debe estar gozando porque le encantan las controversias y convertirse en su epicentro.
Al autor de "La Hoguera de las Vanidades" le han acusado de todo, de ser un "voyeur" hasta ser un "viejo verde de 73 años".
En el diario "The New York Times", su crítica literaria Michiko Kakuukami denuncia los personajes estereotipados de la novela y señala que Wolfe no ha logrado captar el verdadero clima de los campus universitarios: "El resultado es una decepcionante novela totalmente vacía".
Michael Dirda, en el diario "The Washington Post", dice que en la deprimente visión de Wolfe, "la universidad es sólo un burdel unido a un estadio deportivo" y que, según el escritor, corrompe a nuestros estudiantes, en vez de educarlos. EFE
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