Milán (Italia), 14 ene (EFE).- El modisto estadounidense Tom Ford presentó hoy en Milán su última colección masculina como diseñador de la casa Gucci con una provocadora despedida y un guardarropa para la próxima temporada otoño-invierno en la que interpreta al hombre como "play boy".
Las propuestas de Ford no desentonan con la línea habitual de la casa de modas italiana, que se dispone a abandonar tras diez años en los que ha escalado hasta la cumbre.
Con mucha puesta en escena a su alrededor, vestido de raso negro, el estilista norteamericano trató de explicar su última colección con una frase directa: "el hombre es un 'play boy' y su estilo es el de la indiferencia también hacia las cosas bellas y excitantes".
Mientras sus fieles interpretes trataban de leer entre líneas el pasado y el futuro de uno de los grandes modistos internacionales, por la pasarela desfilaron sus modelos, muy ingleses en el porte, con abrigos azules entallados con martingala alta y chaquetones de cachemir blanco.
Pañuelos de seda y de bolsillo para los trajes de líneas rectas y marcadas, que permiten estirar el tipo, con pantalones ceñidos tipo pitillo, chaquetas entalladas y sutiles camisetas para llevar incluso debajo de la camisa.
Entre el negro y el blanco se abren paso en la última colección masculina de Tom Ford para Gucci los marrones y los beige, aunque también tienen cabida y hasta protagonismo los tonos rojos, que nunca pueden faltar en una cita que se precie con un "play boy".
Pero no todo fue Tom Ford hoy en Milán. Calvin Klein presentó una colección de clara inspiración metropolitana y neoyorquina, de la mano de Italo Zucchelli, el diseñador de 38 años, que debutó en esta misma pasarela en junio pasado.
La limpieza de líneas, una de las claves de los desfiles vistos hasta ahora, también es una de las constantes que plantea Calvin Klein para los fríos venideros, sin renunciar al toque sexy, que siempre distingue a esta firma.
El hombre de Zucchelli lleva abrigos clásicos, pero también chaquetas de piel de búfalo con cuatro botones o chaquetones con la espalda punteada, jersey a modo de bufanda, pantalones estrechos y bolsas en forma de chaleco.
La elegancia nocturna la viste Calvin Klein con trajes de lana de corte sobrio, de cuyas chaquetas aveces asoman puños de falsas camisas, siempre con una paleta de colores oscura, puntualmente iluminada de toques turquesa.
En el polo opuesto, llena de colores y de guiños divertidos, se situó la propuesta para el próximo otoño-invierno de Kean Etro, que apuesta por dar un toque de optimismo a la agitada vida moderna con los modelos convertidos en nobles caballeros con ganas de jugar.
Con la pasarela convertida en un inmenso tablero del juego de la oca, Etro hizo desfilar a Don Quijote y Robin Hood, a Obelix y Axteris con abrigos que parecen chaquetas y chaquetas que parecen abrigos, rojos, naranjas, verdes y azules, camisetas con escudos en el pecho, motivos heráldicos y medallas.
Y de un caballero a otro, la imagen del seductor Frank Sinatra es el prototipo de la colección que ofrece la firma Byblos, en su versión de los años 60, con una interpretación deportiva de su guardarropa de sastrería a la medida.
Sin dejar Estados Unidos, la marca Brooks Brothers, propiedad de Claudio Del Vecchio, presentó en Milán una colección con referencias a tres clásicos norteamericanos: los campus universitarios, los bosques de Maine y Vermont y el Hollywood de los años 30 y 40.
Mariuccia Mandelli, de Krizia, se inspiró en el director ruso Andrei Kronchalovsky, presente en el desfile, para ofrecer un hombre elegante, pero a la vez deportivo, con corbatas pintadas a mano y pantuflas de calle que dejan ver desnudos los talones.
El toque informal de esta colección de Krizia se resume en sus camisetas de rayas multicolores y sus chaquetas desestructuradas de cachemir, sin forro y cortadas con talle cruzado. EFE
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