Hollywood Watch/The New York Times
Tim Burton terminó el año 2007 de manera extraordinaria. Con un gran énfasis en lo de “extraordinario”.
Por ello, el director de Beetlejuice (1988), Batman (1989), El joven manos de tijera (1990), Sleepy Hollow (1999) y Charlie y la fábrica de chocolates (2005) le dio un regalo muy especial a los cinéfilos: su versión para la gran pantalla, llena de sangre y clasificada para mayores de 17 años, del conocido musical de Stephen Sondheim, Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street –aún no estrenada en Costa Rica–.
El protagonista favorito de Burton, Johnny Depp, la estelariza en el papel titular, el de un barbero sediento de venganza del siglo XIX, que regresa a su casa en Londres, después de pasar varios años injustamente encarcelado, y que utiliza sus amadas navajas para matar a sus enemigos, cuyos cuerpos convierte en el ingrediente principal de las tartas de carne peligrosamente deliciosas confeccionadas por su casera, Mrs. Lovett (interpretada por la actriz Helena Bonham Carter).
“Siempre es divertido hacer algo que no pueda compararse con nada más”, afirma Burton. “Cuando estábamos empezando, me preguntaban qué tipo de musical era ese y no había nada que yo pudiera responder a eso. Eso lo vuelve más divertido, que no haya ningún referente y el sentir que estoy en territorio diferente”.
“Dreamworks también lo sabía”, agrega refiriéndose a la productora. “El estudio conocía la obra y sabía lo que sería la película. Nunca se habló de dejar de hacer una película que no fuera para mayores de 17 años. En la primera reunión hablamos de la sangre. Yo había visto otras producciones en las que escatimaron en sangre y trataron de ser políticamente correctos, pero se perjudicaban por ello”, agrega.
“Las raíces de Sweeney Todd están en la tradición del gran guiñol, que es melodramática, con exageración de sangre y todas esas cosas”, explica Burton. “No está bien tratar de ser políticamente correcto con eso”.
Destino. Pocos podrían dudar que Burton es el director ideal para captar en cine Sweeney Todd . La película, que se estrenó en Estados Unidos el 21 de diciembre, cae dentro de su especialidad en términos de tono, estilo, diseño y humor. Muy apropiadamente, Burton se presentó para la entrevista en un hotel de Londres con aspecto de loco, vestido todo de negro y luciendo una melena despeinada y una sonrisa sardónica. Tenía la nariz enrojecida por un frío infernal y dos dedos que se lastimó envueltos en una venda que a gritos pedía que la cambiaran.
Burton, de 49 años de edad, vive en el norte de Londres, en una casa adyacente a la de su amor de toda la vida, Bonham Carter y el hijo de ambos, Billy Ray. Su segundo hijo está por nacer.
Así que el cineasta más loco de Hollywood está por ser padre por segunda vez, pero no significa que va a empezar a realizar películas como las de Barney.
“Algunas personas quizá esperaban que me dedicara a hacer películas infantiles”, dice Burton, “pero no creo que Sweeney Todd sea para niños. No creo que eso me haya afectado mucho en términos de lo que hago. Aunque, si voy a tener que irme a un país remoto por seis meses al año, eso quizá afectaría más mis decisiones ahora”.
“Me ha afectado en lo personal, en lo emocional, pues es algo asombroso”, continúa. “Ver las cosas otra vez a través de esos ojos, ver una vida fresca y nueva, sólo puede ayudarme como artista. Revitaliza la forma de ver las cosas”.
Esto no significa que Burton necesite revitalizarse o que le recuerden el valor de lo nuevo. Después de más de 20 años en una carrera que empezó con Pee-wee's Big Adventure (1985), Burton sigue experimentando con las formas y los materiales. Lo más notable es que Sweeney Todd es su primer musical.
Diferente. “Obviamente nunca había hecho algo como esto”, señala Burton. “Me decían que toda esa música iba a ser algo limitante, pero creo que los actores, los trabajadores y yo mismo lo encontramos liberador. Sentía como si estuviera haciendo una película muda con música. Los actores se movían de otro modo. Fue divertido. Nos puso a todos en la misma onda”.
“Fue muy estimulante”, agrega. “Lo sentí nuevo y me encanta esa sensación”.
Depp había tocado en bandas y ocasionalmente había hecho coros, pero no estaba seguro de poder con la exigente partitura de Sondheim. Así que por su cuenta fue a grabar My Friends . Cuando un colega le dijo que sonaba bien, Depp le dijo a Burton que contara con él.
“Cuando él me dijo que pensaba que podría hacerlo, simplemente confié en que sí podría hacerlo”, dice Burton. “No lo había oído cantar. Pero lo conozco tan bien que sé que no hubiera dicho que sí, si no pudiera. Pero no sabía lo bueno que es”.
En cuanto a la sangre, sí, la hay por toneladas. Del cuello de la gente escurren galones y más galones a lo largo de Sweeney Todd y eso es horripilante. Empero, Burton hace trampa ligeramente en lo que se refiere a la hemoglobina: es sangre de teatro brillante y carmesí, que se ve más surrealista que real.
Naturalmente Burton quisiera que el público y la crítica compartiera su entusiasmo por Sweeney Todd , lo que más le importó fue el comentario de un crítico en particular: Sondheim.
“Yo estaba muy nervioso al mostrarle la película”, recuerda Burton riendo. “Nunca había estado tan nervioso. El editor musical y yo tuvimos que ir a al bar y esperarlo para obtener una respuesta. Y él estuvo excelente”.
“Honestamente, creo que nunca había estado tan nervioso al mostrarle algo a nadie”, admite el cineasta. “Pero él se mostró muy comprensivo. Yo no tenía idea de lo que él pensaría, pero me pareció que estaba muy en favor”.
Burton ya tiene alineadas sus dos próximas películas. Va a producir y dirigir una versión híbrida de acción en vivo y animación de Alice's Adventures in Wonderland , de Lewis Carroll, y después producirá y dirigirá Frankenweenie , largometraje de animación cuadro por cuadro, basado en su corto de 1984 acerca de un niño que resucita a su perro muerto.