Tiflis, 18 jul (EFE).- El Gobierno de Georgia manifestó hoy su voluntad de continuar el diálogo con Rusia y Osetia del Sur sobre el estatuto de esta autonomía georgiana, que consiguió por las armas una independencia de hecho a principios de los años noventa.
En declaraciones a EFE, el ministro de Estado georgiano para Regulación de Conflictos, Gueorgui Jaindrava, señaló que las negociaciones celebradas en Moscú esta semana sobre el problema oseta han sentado las bases para nuevos contactos y evitar así una salida bélica a la crisis.
El 15 de julio la Comisión Mixta de Control (CMC) sobre el estatuto oseta (integrada por Rusia, Osetia del Norte, Georgia y Osetia del Sur) firmó un protocolo para la continuación de las conversaciones.
"Es imprescindible continuar el proceso de paz para quitar toda la tensión a esta crisis. Para ello es preciso sacar (de la zona del conflicto georgiano-oseta) las formaciones militares que no tienen derecho a permanecer allí", dijo Jaindraba.
Según el ministro de Estado, "la retirada de esas fuerzas ya ha empezado", en referencia a la presunta salida de esa explosiva zona de grupos de milicianos georgianos.
En las últimas semanas la escalada de tensión en la región fronteriza entre Osetia del Sur y el resto de Georgia ha puesto a Tiflis y Tsjinvali (la capital oseta) al borde de una nueva guerra, con la llegada de paramilitares de ambas partes y tras varias escaramuzas entre las fuerzas desplegadas allí ilegalmente.
Esta crisis ha enfrentado también a Tiflis y Moscú, el aliado tradicional de Osetia del Sur, a la que ya ayudó con armas y hombres en la guerra de principios de los noventa.
Osetia del Sur, región autónoma de Georgia, proclamó su independencia en 1990 y declaró su objetivo de integrarse a la república rusa de Osetia del Norte, con la que comparte raíces étnicas y culturales.
Las profundas diferencias entre Georgia y Osetia del Sur desembocaron en un conflicto armado que hasta 1992 causó la muerte de un millar de personas y el éxodo de decenas de miles de refugiados.
Según explicó Jaindrava, voluntarios armados procedentes de Abjasia (otra autonomía georgiana rebelde), Cisdniester (región moldava también escindida de hecho con apoyo ruso) y Osetia del Norte (región autónoma rusa), además de paramilitares cosacos, han acudido a Osetia del Sur por si se desatan las hostilidades.
La salida de la zona de conflicto de éstas y otras milicias "sólo la pueden verificar cascos azules de la ONU y observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE)", afirmó.
Sobre el papel ruso, el ministro georgiano manifestó su convencimiento de que "finalmente Moscú parece haberse dado cuenta de que no pueden existir tales enclaves incontrolados, donde prolifera la gente armada", pues son un peligro para la propia Rusia.
Jaindraba calificó las llamadas osetas a unirse a Rusia como "nada más que una aventura y una ilusión".
Reiteró la voluntad de Tiflis para "hablar y llegar un acuerdo" e hizo un llamamiento a las autoridades osetas para aprovechar esa oportunidad, pues, advirtió, "pronto puede llegar el tiempo en que tal posibilidad haya desaparecido". EFE
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