Bonn, Alemania .Una historia de amor sin final feliz, nacida en las entrañas de la selva, pero muy ajena a lo ocurrido en Costa Rica durante el secuestro de dos mujeres europeas en 1996, fue lo que vieron los alemanes y los residentes costarricenses en esta nación, en la película Las rehenes en Costa Rica.
Anunciada con bombos y platillos por varios medios de comunicación alemanes y con una crítica muy positiva, la cinta centró su eje en un hecho real.
Se trata del supuesto romance vivido entre la turista alemana Nicola Fleuhaus y su secuestrador, Julio César Vega, alias Talamanca, miembro de un autodenominado Comando Viviana Gallardo, y quien había sido miembro de la "contra" nicarag,ense.
Durante 120 minutos, en la hora de mayor audiencia de la televisión alemana (20:15 horas), el filme mostró el desarrollo de una relación apasionada entre la alemana y su captor, en medio de una supuesta lucha por las reinvindicaciones populares del pueblo costarricense.
Los personajes secundarios aparecieron vestidos con trajes, saboreando comidas, así como canciones y bailes típicamente mexicanos en un escenario de estilo colonial no existente en Costa Rica.
"De Costa Rica no tiene (la película) nada, la imagen que da del país es muy fea, los alemanes se imaginarán que es un pequeño pueblito; los productores juegan con el desconocimiento de la gente", comentó Yolanda Pott, una costarricense dedicada a la enseñanza del español y residente en Worms, en el sur de Alemania.
Según Pott, la cinta no aclara que los secuestradores eran de Nicaragua y miembros de la contra, grupo fundado en la época del gobierno sandinista y financiado por Estados Unidos.
También criticó la imagen de ineficiencia y brazos cruzados que le atribuyen a los representantes del gobierno de Costa Rica frente al sufrimiento de los parientes, que se movilizan incansablemente hasta conseguir la liberación de las dos mujeres, tras 72 días de cautiverio.
"La prensa y el pueblo costarricense se movilizaron, se solidarizaron con las víctimas del secuestro y sus parientes, pero la película mostró a un país indiferente, ajeno a los acontecimientos", señaló, por su parte, María Elena Solís, residente en esta nación desde hace 30 años.
Violencia y religión
La película del director Uwe Janson, transmitida por el canal privado Pro Sieben, de Munich, mostró escenas alusivas a la marcha de lazos amarillos realizada en San José poco antes de la liberación de las europeas, aunque en un pequeño pueblito del mismo nombre..
"Hubo mucho romance, hasta cierto punto exagerado y apasionado. Es una película con poca emoción, se quedó en el aire. Yo esperaba ver al final el retorno triunfal de las mujeres ya liberadas sobre un pequeño bote, escena que dio la vuelta al mundo en las fotografías publicadas por la prensa, pero no fue así", declaró María Isabel Chaverri.
El filme, producido por la compañía privada alemana Holm Dressler T. V. Gmbh, está condimentado con algunas escenas de violencia: la guía turística suiza (que en la vida real es Susana Siegfried) es herida en un brazo durante un tiroteo entre militares y los secuestradores, entre quienes también se registra un herido.
Además, el pago del rescate de $200 mil por parte de los parientes es seguido de disparos provenientes de lanchas llenas de soldados de un ejército inexistente en Costa Rica.
Fue incluida también la mediación de la Iglesia Católica en las negociaciones con los secuestradores, con una actitud favorable a la lucha popular de los guerrilleros, que dicen tomar las armas por la existencia de más escuelas, hospitales e iglesias, según la película.
Uno de los guerrilleros es presentado como un fervoroso creyente, que para soportar las inclemencias de la lucha revolucionaria reza a la virgen constantemente.
Nicola Fleuhaus termina el cautiverio con dolor, convencida de su amor por su secuestrador y de la legitimidad de la lucha "revolucionaria" en la que está involucrado Talamanca.
Este, en el desenlace, casi renuncia a sus ideales ante la idea de quedarse al lado de la europea, de quien se despide entre abrazos, lágrimas y con la promesa de encontrarse "dentro de 100 días en la iglesia de San José".
Cinthia Soto Golcher, otra tica, quien estudia en Alemania, considera que el filme da una visión negativa de Costa Rica, al mostrarlo "como una nación primitiva y peligrosa".
"Todo lo que le cuesta a un país crearse una buena imagen, para que este tipo de películas la echen a perder. Se acentúan bastantes prejuicios en contra de los países latinoamericanos", lamentó.
Quienes han visto Las rehenes en Costa Rica aseguran que la película es muy diferente a lo que realmente pasó.