LONDRES . La ex Primera Ministra británica, Margaret Thatcher, suscitó el jueves la aprobación de una parte de las filas conservadoras británicas y la indignación de laboristas y liberales, tras haber pedido la liberación del ex dictador chileno, general Augusto Pinochet.
En una carta abierta al diario The Times, Thatcher indicó que Pinochet, de 82 años, actualmente detenido en una clínica londinense, fue un fiel aliado de Londres durante la guerra de las Malvinas, que ganó Inglaterra a Argentina en 1982.
Thatcher denunció la "incoherencia" de una política que autoriza la detención de Augusto Pinochet y abre los brazos para recibir al presidente argentino Carlos Menem la semana próxima en nombre de la reconciliación.
Depués, el diputado conservador David Wilshire respaldó vigorosamente las declaraciones de Thatcher considerando que Pinochet fue detenido por su pasado de "dictador de derechas". "Si fuese un dictador de izquierdas, en China por ejemplo, Blair podría ir a chuparle las botas", afirmó.
Por su parte, los diputados laboristas respondieron con indignación, acusando a Thatcher de despreciar la ley, la democracia y los derechos humanos.
"Se parece a esos comunistas que defienden a toda costa los regímenes totalitarios comunistas", consideró el diputado David Winninck. "Estaría bien que Lady Thatcher y los que propagan sus tesis mostrasen un mínimo de consideración por las vícitmas del terror de Pinochet", añadió.
Ann Clwyd, diputada laborista que milita por la apertura de un proceso contra Pinochet en Gran Bretaña, consideró que Thatcher no respeta la legalidad. "Pinochet tiene sangre en las manos y todos los dictadores deben saber que, tarde o temprano, tendrán que reponder por sus crímenes", subrayó.
Alan Beith, un portavoz del Partido Liberal, también criticó la posición de Thatcher subrayando que "la represión ejercida por el general Pinochet en su país es considerada con horror en el mundo civilizado".
Por su parte, Alistair Campbell, portavoz de Tony Blair, reiteró el jueves que el caso es competencia de la justicia, negando las acusaciones de los conservadores, que denuncian su carácter político.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, La Nación Digital.