El Día de los Enamorados, o Día de la Amistad, o como quieran llamarlo quienes buscan comerciar con él, es un día romanticón, algo cursi y bastante lleno de promesas amorosas. Sin embargo, en la película Día de venganza resulta una jornada plagada de terror, porque anda un asesino suelto por ahí.
El filme viene dirigido por el australiano Jamie Blanks, con experiencia en cintas que combinan el suspenso juvenil con el horror efectista, tal y como lo vimos en su anterior película: Leyenda urbana (1998), cine que se ha convertido en vertiente del terror para espectadores jóvenes, sobre todo adolescentes.
En Día de venganza (título original: Valentine) todo comienza cuando cinco niñas no ocultan su rechazo por Jeremy, compañero de escuela muy poco popular. Esto podría ser una simple anécdota, si no es porque 13 años después se desata una orgía de muertes que parece emparentarse con ese hecho del pasado.
Sí, los acontecimientos parecen venganza, mientras un sujeto con una máscara oportuna para la fiesta de San Valentín se ensaña con las cinco chicas del pasado escolar; ellas son: Shelley (Catherine Heigl), la primera asesinada; Lily (Jessica Cauffiel), quien la sigue en el infortunio; Paige (Denise Richards), con un baño fatal; Dorothy (Jessica Capshaw), organizadora de la fiesta del terror; Kate (Marley Shelton), para quien el amor duele al borde de la muerte.
Por supuesto, se trata de jóvenes con bellezas intensas e indiscutibles, muy por encima de sus escasas inteligencias: eso que llaman "chicas plásticas". Esas bellezas son el contraste de los sustos tan predecibles que la película tiene a montones, y del personaje masculino (Adam) encarnado por el actor David Boreanaz.
Por esa ruta, Día de venganza tiene algunos buenos momentos, pero en otros resulta pintoresca, con lugares comunes dentro del sentido más común de los lugares, sin intensidad dramática en su búsqueda del miedo para el espectador. El enigma: ¿quién es el asesino? ¡Claro!