París. Una lesión abdominal obligó al argentino David Nalbandian a retirarse el viernes de la semifinal del Abierto de Francia en el tercer set ante el suizo Roger Federer, cuando este último ganaba 3-6, 6-4, 5-2. La final será la esperada por muchos: Federer ante el español Rafael Nadal, ya que el español también se impuso en su compromiso.
No es fácil perder así. Es peor cuando te lesionas. Me sentía jugando bien tácticamente... Esperaba ganar, dijo Nalbandian, quien señaló que comenzó a sentir el dolor a mediados del segundo set.
Sin embargo, pensando que podía ser sólo un pinchazo, el argentino no pidió asistencia hasta el tercer set, cuando una masajista le aplicó una crema en la zona abdominal izquierda al terminar el quinto juego. Dos games después, Nalbandian dijo no poder más y anunció su abandono.
El argentino, el primer tenista en abandonar en una semifinal del Roland Garros, explicó que la lesión surgió en su partido de cuartos de final ante Nikolay Davydenko, pero esperaba que con dos días de descanso se curara. Me sentía perfecto, señaló.
La dolencia se hizo evidente durante sus servicios, que pasaron de un promedio de 185 kilómetros por hora a no superar los 160 kph. Asimismo, el juego intenso que había mostrado en el primer set estaba desapareciendo.
Nalbandian tuvo un comienzo soñado ante el número uno del mundo, poniéndose un set arriba y 3-0 en el segundo. Sin embargo, Federer encadenó siete puntos seguidos y logró empatar 3-3, para luego desplegar el impecable tenis que lo ha llevado a 14 finales consecutivas.
Realmente pensé que iba a perder el encuentro, dijo Federer. Tuve fortuna, ya que no lo estaba haciendo muy bien.
El suizo señaló que tenía que encontrar algún punto. Yo no estaba jugando bien... Estaba muy decepcionado.
Con siete Grand Slams en sus vitrinas, Federer nunca ha ganado en París y accede por primera vez a la final del Roland Garros. Su rival será el vigente campeón Nadal, que venció 6-4, 6-2, 7-6 (7) al croata Ivan Ljubicic y sumó su 59na victoria consecutiva sobre tierra batida.
Si Federer gana el título se convertiría en el tercer tenista en la historia, junto a Don Bulge y Rod Laver, en conquistar los cuatro Grand Slams de forma consecutiva.
Sería algo absolutamente increíble, dijo Federer, quien confesó haber pensado en lograr dicha hazaña en más de una ocasión.
Federer suma 27 victorias consecutivas en torneos de Grand Slam.
Tal y como habían predicho ambos jugadores, el partido fue duro y cambiante.
Nalbandian empezó arrasando ante un Federer desconocido, que encadenó una serie de errores no forzados. La gráfica de rendimiento pareció invertirse en el cuarto game del segundo set, cuando el suizo se sacudió su pésimo comienzo y empezó a alternar reveses cortados y fuertes golpes de derecha.
En el séptimo game, Federer enloqueció al público con un interminable peloteo que concluyó con un sorprendente derechazo tras haber sido superado con un globito. El suizo alzó el índice de su mano izquierda ante una atronadora ovación.
El squash que juego con mi padre finalmente parece haber servido. Me ha servido el squash en un Grand Slam, dijo Federer bromeando.
Poco después, Federer celebró con un grito la consecución del segundo set. En el tercero, Nalbandian pidió asistencia médica al terminar el cuarto game, en el que sólo intercambió palabras con el masajista y un médico.
Con la victoria, Federer iguala a 7-7 la marca de partidos jugados contra Nalbandian, que hace unos años llegó a tener una ventaja de 5-1.