Sin quien le haga sombra en escena, a 41 años de su muerte, el célebre actor y cantante mexicano Pedro Infante cuenta, desde el miércoles pasado, con un nuevo lugar de culto, un museo- restaurante en el que sus fanáticos tendrán más de una razón para no olvidarlo.
Pedro Infante, quien murió en un accidente aéreo el 15 de abril de 1957, contaba entonces 40 años y era ya la máxima figura de la canción y el cine en tierras mexicanas, dueño de una gran simpatía y una fama que traspuso la frontera de la muerte.
Los nombres de las figuras de hoy, como Juan Gabriel, Pedro Fernández y Alejandro Fernández, no reemplazan a Pedro Infante, a quien las radios todavía dedican amplios espacios y las discográficas constantes ediciones.
Nacido en el poblado de Guamúchil, en el norteño estado de Sinaloa, Infante era miembro de una familia humilde y durante varios años se dedicó a oficios como carpintero y peluquero antes de encontrarse con la fama.
En sus inicios, el máximo representante de la canción mexicana formó parte de un conjunto musical llamado La Rabia, y posteriormente viajó a la ciudad de México, donde comenzó a cantar y filmar.
Infante tenía una gran voz y grabó decenas de canciones entre las que figuran Amorcito corazón, Tengo un amor, Malagueña, Las mañanitas y muchas otras, pero su gran fama se dio gracias a su aparición en el cine.
Filmes como Nosotros los pobres, Ustedes los ricos, Pepe El Toro, Los tres huastecos, Los tres García y Tizoc (la última en su filmografía), son clásicos de Infante y todavía deleitan a millones de personas durante su transmisión por televisión.
El museo-restaurante cuenta con numerosas fotografías del "ídolo de Guamúchil" sacadas de sus películas, así como televisores donde se podrán ver sus cintas y escuchar sus temas musicales, e incluso habrá un helado especial, el "Pedro Chávez Special", que hizo popular Infante en el filme A toda máquina.
En el lugar hay siete salas, cada una de ellas dedicada a cintas del personaje: Pepe El Toro, La Oveja Negra, Los tres huastecos, A toda maquina y Tizoc.
El museo-restaurante, cuyo nombre no ha sido revelado, se encuentra en un barrio céntrico de la ciudad de México, y se espera que lo visiten algunos de los hijos y familiares de Infante.