Toronto (Canadá), 9 ene (EFE).- El viejo dicho de "helar la sangre" se ha hecho realidad literalmente hoy en gran parte de Canadá, donde una ola de frío ha bajado los termómetros en buena parte del país hasta 30 grados centígrados bajo cero.
En Toronto, la mayor ciudad del país y que normalmente se salva de las temperaturas extremas de otras zonas, el termómetro se situó hoy en -22 grados, temperatura que se reduce hasta los 30 bajo cero con el factor viento.
En Ottawa y Montreal las temperaturas nocturnas alcanzaron -39 grados centígrados, cifra más normal para localidades en el Círculo Polar Artico.
Pero estas cifras no son nada comparadas con los -46 grados centígrados, incluido el efecto viento, que la ciudad de Québec alcanzó a mediodía de hoy.
A esas temperaturas, las áreas del cuerpo expuestas al aire se congelan en pocos minutos, cristalizando la sangre, lo que puede obligar a amputar las zonas afectadas.
Durante la pasada noche, la combinación de bajas temperaturas y el efecto viento situó el termómetro en -35 grados bajo cero, por lo que las autoridades de la ciudad se vieron obligadas a emitir la primera alerta de frío extremo del invierno.
La alerta permite proveer servicios extra a los "sin techo" de la ciudad, incluida la apertura de locales especiales para acomodar a personas que normalmente duermen a la intemperie.
En las provincias del Atlántico canadiense, numerosas localidades se vieron obligadas a cerrar las escuelas debido a las bajas temperaturas.
En Toronto, las guarderías y escuelas mantuvieron hoy programas especiales para mantener a los estudiantes en el interior y minimizar su exposición al exterior.
Las autoridades sanitarias recomiendan permanecer en el interior cuando las temperaturas descienden de los 30 grados bajo cero.
Pero las bajas temperaturas han sido recibidas con regocijo por los productores canadienses del "vino de hielo", una apreciada bebida que necesita extremas temperaturas para alcanzar su esplendor.
Las uvas destinadas a la producción del "vino de hielo", la mayoría situadas en el sur de Ontario y en la provincia de Columbia Británica, necesitan ser recogidas de noche y prensadas a temperaturas mínimas de 8 grados bajo cero.
En Ottawa, las bajas temperaturas también significan que el Canal Rideau, que cruza la capital canadiense, estará helado para su apertura oficial la próxima semana, algo que se había puesto en duda ante las inusuales elevadas temperaturas que el país había tenido este invierno.
Los meteorólogos pronostican que las temperaturas se suavizarán a principios de la próxima semana. EFE
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