Lima (Perú). Rossy War, nacida en el caserío amazónico Lago Valencia, en Puerto Maldonado, comenzó a cantar en locales sin techo y con piso de tierra, para pasar luego a los grandes salones, a los estadios de Suramérica y en el 2000 espera abrazar con sus canciones sus sueños cuando inicie una gira por Estados Unidos, Europa y Asia.
LLamada con justicia la reina de la tecnocumbia, War ha logrado imponer la nueva corriente musical, combinación de tex-mex y música chicha -un híbrido de cumbia colombiana y música andina- hasta convertirla en el fenómeno que ha conquistado los sectores más pobres y los más pudientes de Perú.
Ha batido todos los récord de ventas; en Perú y en Colombia, Venezuela y Ecuador, sus canciones ocupan los primeros lugares de sintonía. A este boom se añade que ya no puede salir a la calle porque es abordada por el público que le pide autógrafos, una foto con ella o simplemente quiere saludarla.
"Siempre quise ser cantante. Desde niña me ponía un shorcito de mi mamá, medias largas, un guante, sombrero de mi papá y cantaba rancheras", recuerda en diálogo con la AFP en el que dice que cuando nació, en su caserío a cuatro horas en balsa de Puerto Maldonado, 800 km al sureste de Lima, solo había cuatro casas y problemas económicos, por lo que ciertos días la comida faltaba.
Artista infantil
Rossy War, cuyo verdadero nombre es Rosa Guerra, cantó en su niñez y parte de su juventud en emisoras de Puerto Maldonado y en pueblos aledaños, al lado de su padre.
Cuando conoció a Tito Mauri -un músico soñador que buscaba en los acordes de su guitarra un nuevo impulso a la música chicha- formó con él un grupo musical. Hace 13 años se casaron y tienen dos hijos.
Mauri relató a la AFP que al comienzo rechazaban la tecnocumbia. Los empresarios me cerraban las puertas diciéndome que debería cambiar de cantante (Rossy War), que debería dar más rapidez a los acordes al igual que la música chicha."
Ante la negativa de las disqueras, grabamos en forma artesanal y comenzamos a ofrecer los casetes a emisoras de pueblos. "Nos sorprendimos porque pedían más los temas de Rossy y luego nos buscaban para presentarnos en locales", explicó Mauri.
Rossy recuerda que cuando preparaba su primera producción vio en un vídeo a Selena, la reina del tex-mex, y quedó impresionada. Eso la llevó a incluir en su repertorio la mejor pieza de la cantante: Como una flor.
Sus primeras presentaciones fueron en locales sin techo con piso de tierra, que cuando llovía se convertían en lodazales. Tenía que levantar la voz por la falta de acústica y por la cantidad de público que no solo llenaba los locales, sino que bailaba afuera.
Exito acelerado
En poco tiempo, la solicitaban en toda la Amazonia y sus temas comenzaron a escucharse en Lima. Hace un año irrumpió en la capital con notorio éxito no solo en sectores pobres, sino en salones de niveles altos.
La tecnocumbia se nutre principalmente de la música chicha, que nació a fines de los años 60 como una expresión de los hijos de migrantes que llegaron a Lima en la década del 50. Ha logrado algo inédito en el país: romper la barrera de la discriminación social y el racismo soterrado, muy marcado en la sociedad peruana.
Rossy War explica que ello se debe a que la tecnocumbia es una fusión musical moderna con mayor fuerza en los teclados y con notoria presencia de instrumentos electrónicos.