La casa de David Korish y Roxana Ávila, en Moravia, tiene, desde hace algo más de un mes, un callado inquilino: el dramaturgo, actor y director teatral belga Tone Brulin, quien aceptó una invitación para visitar Costa Rica, girada por los directores del grupo teatral Abya Yala.
Nacido en 1926 y con más de medio siglo de experiencia en las tablas de Europa, África, Asia y América, Brulin aprovecha el sosiego de una casa vacía -Ávila y Korish siempre andan en sus clases y teatrales asuntos- para escribir y ensayar una obra de teatro llamada: Nuestra señora de los cangrejos .
Además, ha preparado la conferencia El arte de la memoria , en la cual expone la relaciones que, desde su experiencia, encuentra entre la memoria y los sueños con la producción dramatúrgica.
¿Cómo llegó a Costa Rica?
Soy miembro del Flemish International Theatre, como lo es Roxana (Ávila) y nos conocimos el año pasado en una reunión en Marsella. Muy pronto descubrimos intereses y amigos en común, como mi amigo el maestro italiano Eugenio Barba.
Muchas veces ha pasado sus temporadas en el "tercer mundo"; muy joven, por ejemplo, en África negra...
Sí, en los 50 visité el Congo belga; era un período particular pues por entonces, por primera vez, los belgas pudimos visitar nuestras colonias y los congoleses pudieron migrar a Bélgica. Fui al Congo como miembro de un grupo teatral de Bruselas, pero no pudimos presentarnos ante la población negra sino solo ante los colonos. La compañía regresó a Europa y yo viajé a Suráfrica a dirigir el Teatro Nacional del país; conocí el Apartheid y a mucha gente de teatro que lo aprobaba, y a otra tanta que lo desaprobaba.
"Por entonces escribí una pieza llamada Potopot que fue presentada en Bruselas y en la cual mis compatriotas vieron por primera vez a una persona negra en el escenario; no fue un escándalo, pero era sorprendente que esa 'primera vez' ocurriera tan tarde".
¿Cuándo regresó a Europa?
Al finalizar los 50... aunque desde entonces he trabajado esporádicamente en Malasia, Estados Unidos y otros países. En Bélgica, al finalizar los años 70, obtuve el financiamiento para montar una compañía teatral que se llamó Teatro del Tercer Mundo y que funcionó por una década. En ella, la mitad del elenco eran occidentales y la otra mitad "no occidentales"; las obras que montábamos eran, fundamentalmente, de autores de esos países y difícilmente conocidas en Europa.
¿Las obras que escribía entonces, y las que escribe ahora, son siempre políticas?
La gente cambia, y se nota más si se considera que son más de 50 años de escribir y dirigir; uno cambia, se adapta a las circunstancias: Potopot era una reacción a la situación en Congo y una crítica al colonialismo. Las de hoy tratan del hambre y de la miseria en el mundo.
¿Es el caso de Nuestra señora de los cangrejos ?
Sí. Se basa en una obra leída tiempo atrás, escrita por el brasileño Josué de Castro y llamada De hombres y cangrejos ; en aquella novela se refieren al "ciclo de los cangrejos": el hombre que cae al mar y los cangrejos comen su carne, más tarde el hombre atrapa al cangrejo y come de él. Cangrejos comen hombres y los hombres comen cangrejos: es un ciclo de pobreza.
"Pero en la novela de Castro no se contempla la religión, tan importante en la vida de la gente pobre; por eso recurro al culto pagano de María Leonza, que se practica en Venezuela. Además, ubico en la historia elementos de la India. La obra no está terminada, aunque estará lista para mayo, cuando se presente en inglés en ciudades de Bélgica y los Paises Bajos; es probable que David y Roxana la presenten después en Costa Rica".
¿Qué podría adelantar sobre la conferencia?
Hablo de la memoria y de la escritura dramatúrgica... creo que, por paradigmas sociales o culturales dividimos la vida en realidad y fantasía (o memoria, o sueños) y, para mí, eso es un error ¿Para qué reunir realidad y fantasía? Pues creo que en este momento el mundo está en dificultades, la gente joven no sabe qué va a pasar ni cual es la mejor manera de vivir la vida y considero, apenas considero, que tal vez si nos volviéramos hacia esa fantasía negada como real, podríamos encontrar muchas cosas valiosas.
La memoriay el teatro
Tone Brulin tiene una experiencia de casi 60 años en las tablas de todos el mundo, como actor, director y dramaturgo.
Hoy a las 7 p. m. presenta su conferencia El Arte de la Memoria , en las Torres del Colegio de Costa Rica en el Ministerio de Cultura.