Emeterio y sus amigos están en una soda. Alguno pide una sopa de mondongo. "¡No hombre! Viera la sopa de mondongo que hace mi mamá.... esa si que es buena. Vea, hasta que no cabe la gente en la casa cuando se huele en el pueblo lo que sale de la cocina".
Eso no es más que una rajonada, porque rajón es aquel que exagera todo en una historia donde generalmente es el héroe. Y rajonada es el acto de "emeteriar", y ese el fuerte de El Mañanero , el nuevo programa que el comediante y su compañero de andanzas, Erberth Vásquez tienen al aire en Omega de 5 a. m. a 6 a. m. de lunes a viernes. No han cumplido todavía las dos semanas. y ya se dice que saturan la central de Omega horas antes de las 5 a. m. Emeterio y Vásquez dejaron así Monumental donde el año pasado con su programa A lo tico.
Son todas las "rajonadas" de Emeterio las que están al aire en este espacio de El Mañanero.
El esqueleto del programa es así: Emeterio cuenta las peripecias que como campesino le suceden en la zona rural o en la ciudad. Todo lo cuenta atravesado y, muy pero muy exagerado, y Erberth Vásquez lo va corrigiendo y hasta encaminando... pero todo es un intento, porque Emeterio no emienda ¡si lo hiciera no habría más Mañanero !
Campo al aire
"Divertimos a la gente con humor sano, nada de malas palabras. Es humor tico, humor bueno", dijo Erberth Vásquez.
"Ante todo soy un campesino, he trabajado en las labores del campo y mi cabeza es como una computadora llena de recuerdos: las conversaciones de los abuelos, las pozas a las que íbamos siendo chiquillos, los rosarios para el Niño.... toda esa Costa Rica linda", explica Emeterio para contar de dónde saca tantas historias de las que "rajar" tan temprano.
El Mañanero abre sus micrófonos para recibir llamadas al aire y dentro de un tiempo, según explicó Gilbert C¥¥¥ordoba de Omega, el programa irá a visitar lecherías y otros centros de actividad que están más que en pie cuando llega la madrugada.
"Es un programa para los agricultores, los campesinos, para los taxistas, los camioneros... toda la gente trabajadora", concluyó Emeterio.
Esta vez sin rajar.