Tuxtla Gutiérrez (México), 14 oct (EFE).- Un tablero prehispánico descubierto en la zona arqueológica de Palenque (Chiapas, sur de México) ha permitido conocer varios detalles sobre el origen de los sacrificios que realizaban las civilizaciones mayas.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Chiapas informó hoy de que el tablero mide más de 2 metros de largo por 60 centímetros de ancho y fue localizado en el Templo XXI de Palenque, donde un grupo de expertos dirigidos por Arnoldo González realiza trabajos de investigación desde hace años.
Según González, la pieza data del reinado del gobernante Ahkal III y relata un episodio histórico ocurrido en el año 736 después de Cristo.
"El rito sangriento de autosacrificio o inmolación inscrito en el tablero es uno de los más antiguos de los que se tiene registro en la historia de la cultura maya asentada en la región sur de México", afirmó el arqueólogo en rueda de prensa.
En el tablero, explicó, está representada una escena "que muestra a cinco personajes que son identificados con breves textos glíficos cerca de cada una de las cabezas".
El personaje central de la escena es el gobernante maya conocido como Pakal II o "El Grande", quien para esa fecha ya había muerto desde hacía medio siglo y cuyos restos estaban depositados en el Templo de las Inscripciones de Palenque.
Según el arqueólogo, el tablero demuestra que los sucesores de Pakal II incluían a éste como testigo en sus ceremonias más importantes.
El texto que identifica a Pakal II en el tablero relata que "en su regreso del inframundo él se presentó personificando a un antiguo gobernante de Palenque" llamado Ch'away U Kokan, lo que significa "El que se transfigura con su espina al sangrar", precisó González.
En el mismo tablero, añadió, los textos glíficos detallan que Ch'away U Kokan fue gobernante en Palenque en el año 252 antes de Cristo.
El arqueólogo manifestó que este gobernante es considerado como el iniciador de los sacrificios humanos en ofrenda a los dioses en Palenque.
Por ese motivo, agregó, al estar relacionado con el legendario personaje, Pakal II se reconoce como el "portador del instrumento de autosacrificio sangriento: una larga y afilada espina de mantarraya que sostiene en su mano derecha".
En el tablero, precisó, Pakal II ofrece el instrumento de sacrificio a su nieto y gobernante en turno, Akhal III.
A juicio de González, el tablero confirma también que el reinado de Akhal III "inauguró una época de esplendor en Palenque, contrario a lo que algunos autores suponían como un período pobre en cuanto a producción de obras artísticas y arquitectónicas".
El arqueólogo indicó que el tablero fue descubierto, roto en varios fragmentos, hace varios meses, pero se decidió no informar sobre el hallazgo hasta haber logrado descifrar su contenido.
González indicó que ya se ha logrado restaurar el 90 por ciento de la pieza. EFE
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