Por Lola Loscos
París, 24 ene (EFE).- Negro, azul noche, marrón y rojo granate serán los colores claves del otoño-invierno 2004-05 con la firma española Armand Basi, que hoy presentó en París una colección de moda masculina inspirada en el Swing y los años 30 y 40 en EEUU.
Rotundamente intelectual y positivo, el modisto Juste de Nin inspiró sus nuevas propuestas en la era del "SWING", escrito con mayúsculas, tras haber cerrado con su última colección el homenaje rendido al modernismo y las vanguardias barcelonesas de la década de los años 30.
Para el invierno de 2005, aquel estilo musical surgido del jazz, tras la Gran Depresión de 1929, inspiró un hombre de "imagen pulida", que gusta portar tejidos confeccionados con materias naturales y fluidas.
Pensando en la música de Duke Ellington, Benny Goodmann y Las Big Band, cuyo "frenético mensaje de ritmo y transgresión" y la nueva estética que originó conquistaron a miles de seguidores a ambos lados del océano, Armand Basi creó prendas asimétricas, adornadas con grafías de gusto "Deco".
Los tejidos serán, además, de marcado acento sastre y de colorido sobrio, centrado en las gamas de grises tan antracitas que se harán negros, azules noche muy próximos también del negro, rojos y granates "savoy" y beiges que se trocarán marrones.
Con Juste de Nin, las camisas de gigantescos estampados de hace 90 años darán paso a motivos más discretos y llevaderos, a veces brillantes y de contornos poco definidos, en diferentes tonos agrisados, bajo trajes de chaqueta negros de pana, por ejemplo, sin corbata ni chaleco.
Las camisas de rayas, muy presentes, se dejarán ver por fuera, bajo chalecos o camisetas de manga corta estampadas en tonos oscuros, azules, grises y negros, con o sin americana.
Los pantalones mostrarán sin ambigüedad sus bolsillos parche, a veces múltiples, casi siempre sobre pantalones anchos, con frecuencia de rayas sastre.
El marcado acento retro inspirado en los años 30 y 40 estadounidenses se construirá en tejidos sofisticados, que huyen de los aspectos casual y desgastados, para devolver a las prendas una imagen de lujo antiguo.
Por eso, los trajes se confeccionan con tejidos y ligados tradicionales, entre los que abundarán diferentes tipos de pana, ancha y estrecha, combinadas a veces en un mismo conjunto.
El punto de Juste de Nin fue creado con el objetivo de hacerse "muy confortable".
El modisto buscó el detalle, aunque sin exageraciones, y dio cierta presencia a los característicos rombos cruzados, también en calcetines altos o cortos combinados con pantalones rectos terminados por debajo de las rodillas.
El calzado será casi siempre deportivo, sin por ello dejar de ser verdaderamente elegante, en particular gracias a la fina franja blanca de su suela.
Las botas de motorista, de cuero y caucho, en tonos beiges y marrones, podrán acompañar si es preciso al traje más elegante y estricto.
Vestida de Armand Basi, la orquesta The Jive Jumpers amenizó el desfile, en perfecto eco de aquel "SWING" que encontró miles de seguidores en Europa, "muy especialmente entre los jóvenes de países bajo la bota fascista, que veían en la música (...) una forma de rebelión, de complicidad, un aire fresco contra la intolerancia", subrayó el modisto.
Otro artista español de la moda, Antonio Miro, tomará mañana las pasarelas parisienses, que desde ayer desgranan las tendencias masculinas para la próxima temporada invernal.
El gran acontecimiento inicial de las colecciones fue el primer desfile-espectáculo del modisto gibraltareño John Galliano, que lo quiso "refinado y salvaje", para todos los gustos. EFE
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