
EAST DUBLIN, EEUU (AFP) - Lanzar los asientos de los sanitarios, orgías de cerveza o un concurso de lodo... el sur profundo estadounidense organizó el sábado los juegos olímpicos a su medida para celebrar las delicias de su cultura "redneck".
Para la mayoría de estadounidenses, el término "redneck" (literalmente "cuello rojo") es un insulto para referirse a personas "ordinarias" de las regiones rurales del sur del país: un blanco por lo general racista, que vive en una casa prefabricada, que mastica tabaco, que caza ardillas y pone a asar a la parrilla los animales que atropelló con su pick-up (camioneta) destartalada.
Pero para los "ordinarios" en cuestión, es un título de gloria. "Ser un 'redneck' es una herencia, es lo que hemos nacido y como fuimos criados, es un modo de vida", explica Rick Humphrey, director de la radio local que organizó los "Juegos de verano redneck de Georgia (sureste)".
El evento se desarrolla cada año en East Dublin, en el corazón rural del Estado, desde 1996. Este año, Atlanta, la metrópolis vecina, recibe los Juegos olímpicos, y la idea es mostrar cómo serían si la gente tosca tuviera la palabra.
El sábado, la mascota de los juegos, un hombre sin dientes, conocido por todos por su capacidad de tocarse la nariz con el labio inferior, encendió solemnemente, alentado por los gritos del público, una antorcha decorada con latas de cerveza.
La primera prueba de la jornada: concurso de lodo. Los participantes deben entrar en una piscina e intentar lanzar la mayor cantidad de lodo posible alrededor de ellos. Los vientres redondos son una desventaja, pero son numerosos, y el vencedor se lleva un trofeo en forma de lata de cerveza aplastada.
Para Rick Humphrey, la jornada es a la vez una celebración y un autoescarnio de la cultura "redneck", aún si cada uno parece tener una opinión diferente sobre lo que hace un "redneck".
Una de las pruebas consiste en sumergir la cabeza en una cubeta con agua para sacar, sin usar las manos, patas de cerdo crudas, que representarían las patas de cerdo marinadas que se sirven en la mayoría de los bares del sur estadounidense.
Una cosa es cierta -y el concurso de lanzar asientos de sanitarios lo demuestra- el buen gusto y la distinción no son necesarias en esta manifestación y los participantes están orgullosos de ello.
"Soy una 'redneck' porque bebo cerveza, porque hago fiestas y no me preocupo por muchas cosas", explica Brenda Cross, una mujer de proporciones generosas y edad indeterminada, que vende piel de cerdo frita en la feria.
La connotación política es muy marcada con la omnipresencia, desde los bikinis hasta en los automóviles, de la bandera confederada, con la cual pelearon los estados del sur en la guerra de Secesión en los años 1860, en parte porque querían mantener la esclavitud.
"Para algunos, un 'redneck' es simplemente una persona rural del sur. Para otros es un blanco degenerado. Para los negros, son los muchachos que tenían la costumbre de hacer sonar sus látigos", explica Bobby Johnson, que tiene en la feria el puesto de la ultraconservadora Liga del Sur.
© 2007 AFP