Hasta la semana anterior las veinte mujeres que iniciaron sus clases en el Taller de reciclado y fundición de vidrio que imparte la empresa Diklö habían pensado que solo se podían ganar la vida planchando, lavando, cosiendo, haciendo muñecas o cogiendo café.
Y aunque ganarse la vida de esta forma no tiene nada de malo, ahora se ven como artistas creando objetos decorativos y funcionales y ¿por qué no? tal vez algún día hasta puedan formar sus propias empresas.
Se trata de veinte mujeres en proceso de recuperación de situaciones de agresión que tras recibir ayuda en la Fundación Esperanza buscan ahora aprender un oficio que las ayude con las necesidades de su familia.
Ellas fueron invitadas a participar en este taller que forma parte del Proyecto reciclado y fundición de vidrio que la microempresa Diklö realiza con el apoyo financiero de Fundecooperación. Esto, según sus esperanzadas palabras les permitirá "valerse por sí mismas".
Los precios están entre ¢2.000 a ¢10.000 por pieza. Teléfonos: 392-2019 y 843-0296
El proyecto es novedoso no solo por lo particular de la situación familair de estas mujeres y el paso que están dispuestas a dar, sino también por que Diklö es una pequeña empresa, formada por Cynthia Mora y Linnette Madrigal, que recolecta vidrio de desecho y lo fusiona para crearobjetos decorativos y funcionales de un alto valor artístico.
Los productos que este taller ha puesto en el mercado ha impresionado al público pues guardan algunas características del vidrio como color y textura pero sus formas y diseños son el resultado de una gran creatividad.
Floreros, platones, servilleteros, jarrones, centros de mesa, platos, ceniceros, móviles, listelos, portavelas, sombras para lámparas y velas, son algunos de los artículos que han impresionado a clientes en exposiciones en la galería Teórica y en Habitarte, en la Universidad Véritas, en la Feria Ulises y recientemente en la Feria de Artesanía Manos Creadoras. Ahora estos productos podrán ser creados por estas mujeres aunque ni ellas mismas lo creyeran al inicio.
Explorar el vidrio
Cynthia Mora, una de las socias de Diklö, fue la primera en ver en las botellas vacías la materia prima para crear. "Había pasado ocho meses sin trabajo, recién divorciada y con tres hijos".
En ese tiempo de búsqueda se encontró en Pérez Zeledón un horno para cerámica, lo adquirió, y después de mucho experimentar y de poner en práctica los conocimientos adquiridos como profesora de artes plásticas y en un taller sobre fundición que había cursado en Chile, halló en el vidrio una fuente de inspiración y de trabajo.
Conoció a Linnette Madrigal, contadora de profesión, aficionada al bordado y a la técnica de quilting (consiste en pegar retazos de telas) divorciada y mamá de cuatro hijos, en una feria artesanal, y hace un año formaron esta empresa.
"En nuestra búsqueda de financiamiento presentamos nuestro proyecto a Fundecooperación, fundación que tiene un programa de Equidad de género. Uno de los requisitos era la proyección social por eso lo propusimos a la Fundación Esperanza", comentó Mora.
En este grupo Cinthya y Linnette encontraron un terreno fértil para enseñar esta novedosa técnica. "Son mujeres en proceso de recuperación, sin preparación formal, muchas son jefas de familia y sus ingresos son de alrededor ¢80.000 por familia, por lo que hacen un gran esfuerzo por venir a aprender", comentó Cinthya. "Nosotros lo que pretendemos con este taller es ser el puente para que ellas se incorporen al mercado laboral", agregó.
En el curso las participantes aprenderán a fabricar estos hermosos artículos pero también recibirán fundamentos de gestión empresarial para que se sientan capacitadas, con el fin de formar sus propias empresas.
Ellas por su parte, y por encima de la adversidad, están deseosas de conocimiento, tienen un año para aprender de lo que son capaces y darle un valor agregado a sus vidas.