Nueva York, 20 jun (EFE).- La creatividad y el sentido provocativo de Salvador Dalí quedó bien patente en el pabellón "Sueño de Venus", que realizó para la Feria Mundial de 1939 en Nueva York y al que dedica una exposición el Museo de Arte de Queens.
La muestra abrirá el domingo y permanecerá hasta el 7 de septiembre, tiempo suficiente para que los neoyorquinos saboreen una vez más algo de la genialidad del artista catalán.
"Para el Museo es una oportunidad fabulosa. Este es el último edificio que queda en pie de aquella Feria y sirve ahora para mostrar cuando Dalí vino a Queens y realizó un maravilloso pabellón", declaró a EFE el director ejecutivo del Museo de Queens, Tom Finkelpearl.
El singular pabellón, cuya fachada repleta de líneas curvas y protuberancias trataba de evocar el estilo que Antonio Gaudí aplicó al edificio barcelonés de la Pedrera, sirvió para que muchos visitantes de la época apreciaran de cerca una expresión del surrealismo, más conocido en Europa que en EEUU.
Esta obra ha sido considerada también como una expresión pionera en el arte de las instalaciones y refleja, una vez más, la habilidad de Dalí para suscitar controversia y atraer a un público masivo.
El pabellón estuvo situado en un área dedicada al entretenimiento dentro el recinto de la Feria Mundial.
Por 25 centavos de dólar que costaba la entrada, sólo reservada a los adultos y que se adquiría en una taquilla con forma de cabeza de pez gigante, los visitantes accedían a un mundo visionario y de fuerte contenido sexual, según los cronistas de la época, que provocó ampollas en muchas mentes conservadores y notable polémica.
Una mujer desnuda, "Venus" en la versión daliniana, aparecía tumbada sobre una cama, de rojo satén, y daba pie para mostrar al visitante, con la ayuda de dibujos y objetos, unos sueños que se encargaban de representar algunos actores, entre ellos un grupo de "sirenas" con el torso desnudo inmersas en un tanque con agua.
El pabellón se destruyó, junto con otras instalaciones, al concluir la Feria Mundial, pero su existencia y repercusión en Nueva York ha quedado bien documentada para la historia en numerosas fotografías, dibujos y otros materiales, recopilados en su mayoría por la Fundación Gala-Dalí.
"Esta exposición nos interesa mucho, porque da a la Fundación un gran prestigio, y económicamente también es muy rentable, aunque no me pregunte cómo, porque de verdad no lo sé", comentó a EFE el presidente de la Fundación, Ramón Boixados.
Boixados recordó que el Museo de Queens quiso acoger la muestra, ampliada con fondos propios, después de verla el pasado año en Miami (Florida).
Durante una recepción celebrada el jueves por la noche con motivo de la próxima apertura, el alcalde Michael Bloomberg se congratuló de que Nueva York aumentara, ahora con la ayuda de Dalí, su ya de por sí amplísima oferta cultural.
"Esto es parte de Nueva York, es parte de la Historia y Dalí es parte de nuestro tiempo", dijo Bloomberg, quien aprovechó la ocasión para hacer un recorrido por la muestra.
El acto se complementó con un recital del pianista Adam Kent, uno de los mayores conocedores en EEUU de los clásicos españoles.
Kent evocó también con algunas piezas los vínculos de Dalí con compositores como Ernesto Halfter, entre otros muchos, o con autores como Federico García Lorca, de quién se leyó la "Oda a Salvador Dalí", con la colaboración de la soprano Renée Santer. EFE
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