Médico
¿Habrase visto una historia personal tan compleja como la de este paladín de la informática?
Pues la verdad es que abundan –en todo tipo de personas, ambientes y ocupaciones–; la mayor parte nunca publicadas pero muchas, muchísimas conocidas por sacerdotes, maestros, psicólogos y médicos.
Mas lo anterior no quiere decir que el currículum vítae (conste que así, con tildes y todo, aparece en el diccionario de la RAE) de Steve Jobs sea algo para leer y olvidar, porque precisamente dibuja a la perfección un drama humano harto frecuente: las relaciones de paternidad y maternidad, de pareja, de uno con los otros, de los otros con uno y, más aun, de uno consigo mismo, constituyen las lecciones más difíciles de aprender y de aprobar entre nosotros, seres humanos, hechos de barro.
Creo, ya lo he dicho y escrito muchas veces, que la vida humana individual no tiene sentido per se ; cada quien le dará su sentido, consciente o inconscientemente. Pero la vida humana colectiva sí viene cargada de sentido: aprender a vivir en comunidad con los demás y con uno mismo. Lo dijo Teilhard de Chardin: “Asistí a mi segundo nacimiento cuando mi mente y mi alma se conocieron y se casaron”. Steve Jobs lo cumplió.
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