La figura de Stanley Kubrick, considerado como el cineasta más admirado de la historia de la pantalla grande, falleció en Londres hace diez años, tras una vida y una obra repleta de genialidad y misterio.
El 7 de marzo de 1999 Kubrick apagó sus ojos, pero su arte continuó resplandeciendo en la retina de muchos, pues creaciones como 2001: Odisea del espacio , Spartacus , Paths of Glory , La naranja mecánica o Barry Lyndon no quedaron en el olvido, sino que se convirtieron en verdaderas referencias de la cultura del siglo XX.
Con solo 13 largometrajes realizados en su carrera, Kubrick es, sin duda, el director más venerado de la historia del cine, gracias a la enorme personalidad que impregnó a sus trabajos. Y es que Kubrick creó sus trabajos a su entero antojo, ya que fue uno de los pocos realizadores que consiguió el control total de su obra, incluido el montaje final.
Las impactantes imágenes de sus películas, la originalidad de sus planteamientos, las innovaciones técnicas y la profundidad filosófica de sus historias hicieron de Kubrick un director único, de culto entre los aficionados al cine.
Sin embargo, Kubrick fue ignorado en lo que a premios se refiere, pues sus películas consiguieron 27 candidaturas a los Óscar –cuatro de ellas al mejor director–, de las que se consiguieron 9, pero siempre en categorías técnicas.
Incluso, Kubrick fue nominado en los premios Razzie como candidato al peor realizador del año por The Shinning , en 1981.
Enigma. Sin embargo, los desventurados reconocimientos poco importaron a Kubrick. Él era un genio del cine, apasionado del ajedrez, el jazz , la fotografía y que expresaba sus opiniones a través de sus películas, pero que llevaba muy mal la publicidad y las relaciones sociales. Ese defecto, para muchos, dificultó conocer al ser humano detrás del mito.
Mientras que algunos de los que trabajaron con él le calificaron de huraño, racista y machista, su familia no dudó en destacar su sentido del humor y su facilidad de trato. El resultado final es que poco se sabe de Stanley Kubrick fuera de su faceta como director de cine.
De lo que se puede evaluar, se afirma con certeza que Kubrick persiguió la perfección técnica en cada uno de sus trabajos. Para él era más importante mostrar su visión simbólica y filosófica de la vida y de la historia antes que lograr el éxito y el reconocimiento. Así murió y así lo recordará el celuloide.