La soya es el ingrediente estrella de la comida oriental. Esta cultura milenaria debe haber sabido desde hace siglos los beneficios de esa leguminosa que, hasta ahora, los científicos de la actualidad logran descifrar: este vegetal tiene propiedades similares a las de una proteína, pero además se le ha encontrado la capacidad de ayudar en la lucha contra algunos tipos de cáncer y contra los niveles altos de colesterol.
Quizás por ello, durante siglos, los deliciosos sabores de la cocina oriental han estado muy ligados al bienestar del cuerpo. Según esta cultura, para gozar de buena salud es necesario poner en correspondencia la naturaleza y el sabor de los alimentos con las estaciones y los climas. De igual forma, hay un balance entre los grupos de comida que se preparan y la forma saludable de preparación que se utiliza.
Por lo visto, los sabios del pasado estaban en lo cierto. La dieta de oriente basada en la soya es una buena estrategia de vida.
Influencia nutritiva
¿Alimento mágico? No, la soya no es mágica, pero sí es un alimento muy completo y versátil al que se le han encontrado muchas ventajas para la salud.
Beneficios para el control del colesterol, para desfavorecer la presencia de ciertos tipos de cáncer, para combatir problemas coronarios o bien para ayudar a fortalecer y mantener saludables los huesos, son solo algunas de las bondades probadas que se la atribuyen al consumo de soya.
Los últimos descubrimientos de James Anderson, científico de la Universidad de Kentucky, afirman que la proteína de soya puede disminuir los niveles de colesterol LDL o colesterol malo. Pero no solo la relacionan con eso, también se ha visto su influencia positiva en la prevención de varios tipos de cáncer, entre ellos, aquellos dependientes de ciertas hormonas, que son de gran incidencia entre las mujeres.
Y es que los niveles de mortalidad e incidencia del cáncer de seno son mucho menores en Asia, en donde el consumo de la soya es bastante grande.
Por otro lado, la presencia de isoflavonas ha reportado efectos benéficos sobre los huesos. El éxito de este compuesto en el tratamiento de la pérdida ósea, en modelos de osteoporosis en laboratorio y en pruebas clínicas, llevó a los científicos a seguirle la pista a la proteína de soya para prevenir esa enfermedad y otras deficiencias de hueso causadas por trastornos ováricos u hormonales.
Soya hacia occidente
Poco a poco, la dieta vegetariana nueva moda del occidente ha ido incluyendo la soya en su menú. Hoy en día es una leguminosa que se consigue fácil en muchas tiendas de nuestro país.
La soya es una leguminosa muy versátil, por ello se puede utilizar en diferentes platillos.
Se puede usar en ensaladas, acompañando a carnes y pescados o, incluso, sustituyéndolos. Esto quiere decir que se puede consumir en forma de reestructurantes, derivados de la harina de soya reducidos a bastoncitos que luego se ensamblan. Pueden ser cocinados en lugar de la carne, como picado para hamburguesas o albóndigas, filetes, estofados...
Frente a la carne, cuenta con la ventaja de aportar una cantidad elevada de proteínas y nada de colesterol. Para lograr que sea de tan buena calidad biológica como la de origen animal basta combinarla adecuadamente con cereales.
Otra manera de utilizar la soya es al natural. La forma en que se puede consumir es como un riquísimo ingrediente de ensaladas y sopas. Como condimento, la soya también es un ingrediente básico en la comida oriental, especialmente en su presentación de aceite.
Igualmente, es el ingrediente básico de varios condimentos y salsas que se utilizan para acompañar carnes, pescados, verduras y arroz.