La actriz brasileña Sonia Braga dedicó a "todo Brasil" y a "todos los niños del mundo" el homenaje y el premio recibidos en el marco del XXIII Festival Iberoamericano de Cine de Huelva, que le otorgó el Colón de Oro en reconocimiento a su triunfal carrera artística.
"Todo el pueblo del Brasil se merece este homenaje, porque de las manos de ellos avancé en mi carrera. Y a todos los niños del mundo dedico este importante premio, como testimonio de que todos los sueños pueden ser realizables", manifestó Sonia antes de partir de regreso a Sudáfrica, para continuar rodando The hangman's daugther, que abandonó por 48 horas única y exclusivamente para viajar a Huelva (Andalucía, sur de España).
"Quiero con ello enviar un mensaje a todos los niños que sueñan, para decirles que es posible convertir en realidad todo sueño, como el mío", indicó sin necesidad de recordar que ella entró por primera vez a los estudios de filmación cuando apenas bordeaba los 15 años y que ahora a los 47 es una brillante star en el firmamento de Hollywood, que sigue siendo la capital cinematográfica del mundo.
Gran nombre
Mito sexual de los años ochentas, Sonia Braga está considerada hoy como uno de los grandes nombres de la cinematografía iberoamericana, esencialmente tras su salto desde Brasil a Hollywood, habiendo trabajado con el desaparecido actor Raúl Juliá y con el actor-director Robert Redford, con quien tuvo "una historia de amor" nunca desmentida por ella.
El director del festival, José Luis Ruiz, subrayó el "importante gesto" de Sonia Braga de viajar más de 20 horas para venir a España y volver a Sudáfrica, "un gesto que Huelva ni el festival olvidarán jamás".
Durante su visita relámpago, Sonia Braga estremeció como un torbellino el festival. Fue la que iluminó el festival con su natural alegría por la vida y haciendo pensar a muchos en la sensibilidad erótica con marcados registros dramáticos exhibidos por ella en la veintena de películas filmadas en 30 años de carrera.
Ya tras su llegada, en una concurrida conferencia de prensa, dio la pauta, con improvisadas poses de "mujer vampiro" de uñas supernegras -imitando al personaje que interpreta en la película norteamericana que está rodando en Sudáfrica-, así como con los gestos hechos para imitar a una azafata explicando las medidas de seguridad, justo cuando empezaban a sonar los teléfonos móviles de los periodistas.
Sonia Braga dejó la huella de su luz en el Festival de Huelva.
Su presencia se prolongó en el homenaje envuelto en siete de sus filmes exhibidos por el festival, entre los que sobresalen Doña Flor y sus dos maridos (1976), de Bruno Barreto; El beso de la mujer araña, de Héctor Babenco, que en 1986 la llevó a Hollywood; Gabriela, filmada en 1983 con Marcello Mastroianni, así como su última cinta Tieta do agreste.