
Los músicos del Buenavista Social Club han causado gran revuelo en el mundo. Experimentados soneros de más de 80 años, han vendido más de un millón de ejemplares de aquel disco en Estados Unidos, y el éxito es igual o mayor en Europa .
Pese a los años que llevan tocando, su trabajo se ha ido difundiendo mundialmente sólo desde 1997 gracias al Buenavista... , disco producido por el músico Ry Cooder, y por un documental dirigido por Win Wenders. La cinta homónima del disco se ha exhibido recientemente en Costa Rica.
Casi solo los coleccionistas y seguidores de la música cubana sabían de la existencia de aquellos músicos y de la influencia que han tenido sobre los ritmos latinos. Pero ellos han sido y son los máximos exponentes del son cubano, columna vertebral de ritmos como el chachachá y la bachata.
El disco que lo sacó del anonimato se grabó en 1997 y se le dio una distribución mundial. La reacción fue inmediata: el álbum fue exitosísimo y logró un Grammy en 1998.
Gracias a esto, muchos de estos músicos (17 en total), que solo habían grabado en grupo, pudieron hacerlo después en solitario, y han llenado estadios y teatros.
En mayo pasado, el sonero cubano de 92 años Compay Segundo cuyo nombre verdadero es Francisco Repilado congregó a más de 15.000 espectadores en la principal plaza de la capital mexicana. Anteriormente, en febrero, tocó su música ante el Papa
A Costa Rica han llegado dentro de la cinta documental Buena Vista Social Club, que todavía se puede apreciar en los cines del Outlet Mall en San Pedro. Esa película se filmó un año después de la grabación de disco.
Historia con sabor
Todo empezó con la curiosidad e investigación de Ry Cooder guitarrista y músico de jazz, que empezó a indagar sobre el folk , el blues tradicional y una parte de la música nativa norteamericana.
Sus investigaciones lo llevaron a África y posteriormente a Cuba, donde encontró una joya musical, intuida pero inesperada.
Él logró reunir a un grupo de músicos que trabajaban en un club cubano de principios de los años 30, y grabaron el álbum que se tituló con el mismo nombre del centro social: Buenavista Social Club.
Fue como descubrir petróleo, igual de valioso, pero era música. No brotaba de la tierra, sino del alma y de instrumentos de una generación olvidada de los soneros del Social Club.
Cooder se dio cuenta de que las trompetas, la guitarra, las maracas, las claves y el bongó bailaban por el corazón de los músicos, se hundían en el alma de quien los escuchaba, y reflejaban la picardía del país del ron y las mulatas.
Inmediatamente, el director de cine alemán Wenders, anonadado por el hallazgo y por la calidad de estos abuelos del son, decide registrar la historia en celuloide, hacer el documental.
Tronco musical
Pese a que antes de que se exhibiera la cinta en cines de todo el mundo, estos soneros eran tan poco familiares a la gente de fuera de la isla, la semilla que ellos plantaron se diseminó por toda la música tropical. Su influencia ha sido tanta, que muchos artistas buscan esos orígenes para seguir produciendo música. Su estilo ha impregnado incluso hasta a la música clásica.
Lo anterior se ha visto favorecido por la tendencia actual de los artistas: sacar ideas de la música vieja.
Así, los rockeros han viajado a Cuba en la última década para editar o a recibir asesoría precisamente de los viejos soneros. Es el caso de Jaguares, Café Tacuba, Maná y Control Machete. Ellos visitaron los estudios de grabación cubanos para apoyarse en la opinión de los integrantes del Buena Vista Social Club.
"El ritmo que interpretaban estos músicos (el son) es la columna vertebral de la música tropical", afirma Alberto Zúñiga, crítico de música de Viva.
Grupos como Irakere combinaron el son con el jazz y el blues , al igual que la Orquesta neoyorquina Fania All Stars, de los años 70, de la cual salió la salsa y varios famosos como Willy Colón y Rubén Blades.
El salsero Oscar de León está inspirado en el son, muchas de sus canciones reflejan la influencia de esta música. Otros de los grandes artistas que se formaron a partir de la música sonera son Benny Moré y la Sonora Matancera.
Además, muchos de los que actualmente andan por ahí tocando el son, fueron músicos en el Buena Vista Social Club. Este es el caso del pianista Rubén González, Eliades Ochoa y Omara Portuondo.
El timbalero Amadito Valdés declaró una vez que el nuevo material recopilado y grabado es un verdadero documento porque muestra la calidad que alcanzaron los músicos, que influyeron de manera definitiva. Algunos de estos movimientos se dieron fuera de la isla, como en Nueva York, donde los salseros siguieron los patrones de los cubanos.
"El valor más grande que tiene este material discográfico, es que, a pesar de las influencias externas, quienes trabajamos en estas grabaciones seguimos disfrutando de lo que nos gusta; los que estamos vivos continuamos haciendo esta música y los que murieron lo hicieron tocándola", declaró Valdés, en una entrevista al portal de Internet El Sitio .
El son tuvo la culpa
"El son es el padre de la salsa, y se caracteriza musicalmente por un fraseo que combina lo rítmico del contrapunto (medida de tiempo) y la melodía" explica Alberto Zúñiga.
"No es una fórmula sencilla porque implica quebrar mucho los tiempos, no es cualquier músico que lo puede hacer".
Agrega Zúñiga que para cantarlo hay que tener sentimiento y traerlo en la sangre porque la estructura del son es muy complicada.
"Este ritmo alegre no nació de las clases altas, es más bien popular y sirvió como medio de denuncia social, sirvió y sirve para contar cosas".
Los temas que siempre han estado presentes son la denuncia, la sátira, el paisaje, las costumbres (se habla hasta de la comida, de recetas de cocina) y de personajes populares.
¿En que se basa el éxito de este ritmo y de estos viejitos que ahora salieron a la luz?
"La música en su forma es compleja, pero suena muy sencilla responde Alberto Zúñiga. Aquí esta el éxito; además, está hecha por verdaderos músicos, que ponen su corazón en ella".
¿Quienes son?
Estos son los músicos que participaron en el disco y la película Buena Vista Social Club:
Compay Segundo (voz, guitarra, congas).
Elíades Ochoa (voz).
Ibrahím Ferrer (voz, bongos, clave).
Rubén González (piano).
Juan de Marcos González (voz)
Julio Alberto Fernández (voz y maracas)
Manuel Puntillita Licea (congas).
Omara Portuondo (voz).
Benito Suárez Magana (guitarra).
Barbarito Torres (laúd).
Manuel Guajiro Mirabal (trompeta).
Orlando Cachaíto López y Salvador Repilado (bajo).
Joachim Cooder (batería).
Alberto Virgillo Valdés (maracas y voz).