Descendiente de campesinos mexicanos, que migraron a Estados Unidos en pos de un sueño, Gaddi Vásquez dirige desde el año pasado el Cuerpo de Paz, una agencia del gobierno estadounidense creada en 1961.
Él es el primer director hispanoamericano de la entidad y
visitó Costa Rica esta semana para firmar un convenio con la Dirección Nacional de Desarrollo de la Comunidad (DINADECO). Gracias a la iniciativa, 21 voluntarios del Cuerpo de Paz realizarán trabajos comunales en el país durante dos años.
Nacido en Texas, Vásquez aún cree en la paz y en Estados Unidos, a pesar de las duras críticas que el mundo ha lanzado contra ese país por sus acciones bélicas.
- ¿Qué lo hace creer en el voluntariado como un medio para contribuir a la paz?
- Mis padres fueron campesinos y yo desde niño recibí el servicio de voluntarios que ayudaban a familias de escasos recursos. Fui el primero de mi familia que se graduó y muy joven me involucré en labores comunitarias, para brindar a otras personas las oportunidades que me dieron a mí cuando las necesité.
Ayudar a los demás a mejorar su condición de vida es una manera de contribuir a la paz. Yo fundé un fondo de becas para estudiantes hispanos, que en Estados Unidos tienen grandes desventajas por razones económicas, y siempre les digo a mis amigos hispanos que no olviden su pasado y ayuden a nuestra gente.
- Como hispanoamericano, ¿cuál es la huella que usted puede imprimir en la visión del Cuerpo de Paz?
- Todos los miembros del Cuerpo de Paz son ciudadanos estadounidenses y, de ellos, cerca de un 15 por ciento son afroamericanos, hispanoamericanos o descendientes de asiáticos.
Quiero crear estrategias para que más gente de esos grupos se una a nuestro cuerpo de voluntarios, de modo que la agencia refleje la diversidad de culturas que conviven en Estados Unidos. Así los pobladores de los países donde trabajamos comprobarán que no todos los estadounidenses son rubios y de ojos azules.
Para mí ser director del Cuerpo de Paz es un sueño realizado y quiero motivar a jóvenes hispanos para mostrarles que, aunque uno nazca en la pobreza, por me dio del trabajo puede alcanzar metas como las que he logrado.
- Menciona el estereotipo del norteamericano rubio, pero a veces también parece que los estadounidenses desconocen el mundo más allá de las fronteras de su país ¿Permite el voluntariado un mayor acercamiento a la realidad ajena?
Precisamente, una de las metas del cuerpo de paz es que los voluntarios después de realizar su labor en otros países regresen a Estados Unidos y cumplan la misión de informar y educar a su comunidad, para propiciar un mayor entendimiento sobre la vida en Costa Rica o en cualquier otro lugar donde hayan estado. El voluntariado tiene un impacto muy profundo en la vida de la persona que lo realiza pues adquiere una nueva dimensión del mundo.
- ¿Cuál es la mayor recompensa que ha recibido usted por los servicios prestados a la comunidad?
- Tengo la filosofía de que las personas solo pasamos una vez por este mundo y que, al final de nuestra vida, debemos preguntarnos qué hicimos para mejorar la sociedad en que nacimos. Mi mayor satisfacción es saber que mi trabajo ha tenido un impacto positivo en las vidas de muchas personas, algunas de las cuales ni siquiera conozco.
"Quiero pensar, en mi último día, que puse al menos una semilla para ayudar a mejorar las condiciones de vida de un grupo de gente".
- Mientras usted pregona la paz en nombre de Estados Unidos, el gobierno de esa nación emprende acciones militares contra otros países, como lo hizo en el caso de Iraq ¿No siente, a veces, que nada contra corriente?
El Cuerpo de Paz existe para promover la paz y la amistad entre los pueblos del mundo, para ayudar a las comunidades que necesitan de una mano para salir adelante. Hay acontecimientos que resultan en acción militar, pero nosotros no nos involucramos en eso. A mí me nombró el propio presidente George W. Bush y yo sé que él también quiere la paz y apoya la idea de fortalecer el Cuerpo de Paz para que su impacto sea mayor, por lo que ahora buscamos la manera de duplicar el número de voluntarios, que ahora son unos 7.000.
- ¿Cree que es posible alcanzar la paz, más allá de la simple ausencia de guerra?
- Por supuesto que sí. Todos queremos la paz d y debemos trabajar por construirla.
"Los seres humanos tenemos que aprender a coexistir, ayudarnos unos a otros y darnos una mano de amistad".