Este hombre no es de tierra firme, ni de esos a quienes les tiemblan las rodillas con solo mojarse los dedos.
Albert ( Rabbit ) Kekai lleva más de 70 años lanzándose a las olas sobre una tabla de surf , ya que su día no está completo si no hay adrenalina.
El mar, el sol y la arena parecen ser su elixir de la vida pues, con 81 años, su quemada piel protege un cuerpo muy atlético y su mente es tan ágil como sus reflejos.
Con su tabla ha ganado múltiples competencias y es de la generación de los beach boys o chicos de la playa que en los años veinte se tomó muy en serio ese deporte.
El hawaiano es el invitado de honor de la competencia que nació, hace diez años, con su nombre: Torneo Mundial de Tabla Larga Rabbit Kekai.
El torneo concluyó ayer en Boca de Barranca, en Puntarenas, y, como lo ha hecho siempre, la leyenda del surf estuvo ahí, por cuatro días, junto a 180 surfeadores de todo el mundo.
¿A qué edad subió a su primera ola?
A los cinco años. Para poder montarme en las olas colocaba mi tabla sobre una piedra y subía a ella esperando que llegara el oleaje.
¿Y qué lo ha hecho ser tan fiel a esa emoción?
Cuando alguien como yo mete sus dedos en la arena no hay forma de dejar la playa.
¿Nunca le temblaron las piernas?
La palabra miedo no está en mi diccionario. Toda mi vida he buscado la adrenalina y los retos más difíciles.
¿Quién le enseñó a pararse firme sobre la tabla?
Mi gran maestro fue Duke Kahanamoku, un gran campeón del surf .
¿Cuándo comenzó con las competencias?
Bueno ya a los nueve años tenía un grupo de amigos con quienes competía por el poco dinero que cada uno podía poner sobre la arena.
¿A dónde ha ido a buscar buenas olas?
A todas partes del mundo: Japón, España, Perú, Francia, Australia... Las millas que he recorrido surfeando equivalen a tres vueltas al mundo.
Y de todas esas costas ¿cuál es su favorita?
No tengo un lugar favorito, tal vez he corrido mis mejores olas en Hawai. Sin embargo, recuerdo que una vez estaba en un torneo en Francia y las olas estaban muy malas, pero mejoraron poco antes de irme, entonces, tomé mi tabla y salí al mar; no olvido que esa vez casi me deja el avión.
¿El surf da para llevar una buena vida?
Siempre he vivido del surf , bueno del dinero de las competencias. Cuando empecé a ganar renombre tuve muchas ofertas para comerciales, campañas, promociones y ahora hago muchas actividades de ese tipo. En dos días se ganó $10.000.
¿De dónde saca usted tanta vitalidad para continuar con ese deporte y otras actividades?
Del espíritu aloha , no tengo dietas especiales, ni entrenamiento. Mi familia era muy pobre y aprendí a comer lo que había, además, cuando empecé a surfear no existían libros con técnicas, ni ropa especial, ni nada de eso.
Usted enseña a los chicos a surfear ¿cuáles son las reglas de oro?
Las mismas que aprendí de mi gran maestro, Duke: no darle nunca la espalda al mar y respetar el océano.
Ahora también muchas chicas salen "a correr olas"...
Sí, eso está ayudando mucho al surf y existen muchas mujeres con iguales destrezas que los hombres, sin embargo eso no siempre se reconoce.
¿Cuándo piensa salir del mar?
Tal vez cuando cumpla cien años.