Continuando el tema de la semana pasada, hoy les explico el origen del té y sus variedades.
La mayoría de los entendidos -y las leyendas- acreditan al emperador chino Shen Nung como el descubridor del té. Su majestad tenía la costumbre de tomar agua hervida y, una vez, durante una visita a las provincias, sus sirvientes encendieron el fuego con las ramas de una arbusto de camelia. Las puntas de las ramas se quemaron y la brisa las llevó a flotar sobre el agua, haciendo que estas hojas suscitaran la atención del emperador por el aroma que despedían y el color que le dieron al agua.
La costumbre de tomar té rápidamente se extendió por Asia y llegó a Europa en el siglo XV. En 1904, los norteamericanos inventaron las bolsitas de té y el famoso té frío con limón.
Los científicos llaman a esta planta Camellia sinensis, y es un arbusto que crece en climas tropicales o subtropicales. De esta planta, hoy hay tres tipos que producen miles de diferentes variedades de té. La diferencia la dan el clima, la altura y el suelo de la región donde se cultivan.
Casi siempre, los tes llevan por nombre la región de su cultivo. Se clasifican en tres tipos: negro, oolong y verde.
Tés negros. Significa que pasan por un proceso doble antes de su venta. Son también conocidos como tés fermentados. Son las mezclas a las cuales estamos más acostumbrados en Costa Rica. Dentro de sus variedades están el Ceilán (producido en Sri Lanka), el Darjeeling, de los Himalayas indios, fragante y muy caro, una especie de champán de los tés.
Earl Grey es la mezcla de té Darjeeling con té de la China y fragancia de bergamota. La mezcla de Ceilán y Darjeeling se conoce como English Breakfast. El príncipe de Gales es una mezcla de varios tés chinos.
La etiqueta orange pekoe no significa "té de naranja"; más bien es una clasificación que se da a las hojas según su tamaño, pero que no afecta su sabor.
Los té oolong son también conocidos como "mezclas diplomáticas", hechos con hojas de té negro y té verde parcialmente fermentados. Su sabor es más delicado; entre los más famosos están el Formosa y el Mainland.
Los tés verdes son de hojas sin fermentar y se toman sin azúcar, leche ni limón. Su sabor es más suave y la variedad imperial es la más fuerte. Se cultivan por igual en China, India, Japón y Sri Lanka.