Generalmente se dice que la tercera es la vencida, pero para Radio Sinfonola fue la segunda: apenas pudo estar dos años y medio al aire con música del recuerdo, y hace un mes que tuvo, forzosamente, que cambiar de rumbo y volverse una radio para un público más joven.
Hombres y mujeres de 40 a 60 años eran para quienes Sinfonola colocaba boleros, cha-cha-chá, salsa y merengue de las grandes orquestas latinas y canciones o temas instrumentales de los años 60 y 70; pero desde el 13 de agosto pasado variaron su perfil.
Ahora suena para gente entre los 30 y 50 años y eliminó por tanto la vena latina de la música del recuerdo. Emiten música en francés, inglés o italiano, baladas de los 80 y algunos temas de artistas "más contemporáneos" como Elton John.
Pero no todo quedó ahí. ¡Público nuevo, radio nueva! Así que la emisora cambió también su identificación: ahora se firma al aire como 90.3, sin mencionar el tradicional "Sinfonola", y cambiaron la voz del locutor Mauricio Meléndez por la de Fernando Ugalde, un poco "más juvenil". Sin embargo, Meléndez continúa en la planilla de la ahora 90.3, la frecuencia de la radio.
Sin publicidad
"En Sinfonola invertimos dos años y medio para crear una estación para los "viejitos" de Costa Rica y en términos del rating funcionaba muy bien, pero nos encontramos con el problema de que no nos daban publicidad porque quienes compran los espacios son gente joven y Sinfonola se había convertido en el símbolo de la generación vieja", explicó Carlos La Fuente, dueño y creador de Sinfonola.
"Sin anuncios no podíamos sostenerla y esa fue la razón del cambio", puntualizó La Fuente.
El empresario explicó que durante los dos años y resto que la radio estuvo al aire, prácticamente, solo tenían un anunciante constante, Colchones Girón.
La Fuente indicó que solo en planilla Sinfonola debía pagar cerca de ¢2 millones y un tanto similar en luz y otros menesteres. Aseguró que cada válvula de repuesto de sus equipos de transmisión cuestan cerca de $6.500 (¢2.145.000) y que por concepto de pauta publicitaria la radio no alcanzaba a facturar ¢5 millones al mes.
"Hicimos toda clase de esfuerzos, nos reunimos con amigos gerentes de agencias publicitarias y ahí entendimos que era la gente joven la encargada de comprar los espacios en radio y Sinfonola no les gustaba, por eso tuvimos que bajarla 10 años", recalcó La Fuente.
Irónicamente, Sinfonola fue una de las emisoras exitosas en audiencia. En sus primeros cuatro meses al aire ocupó el sétimo lugar en una encuesta de sintonía en Costa Rica y para el primer aniversario ya era número tres entre el segmento de adultos mayores.
La decisión de cambiar el perfil de Sinfonola fue tomada en febrero de este año y aún así, cuando se realizó la nueva encuesta de sintonía, en mayo pasado, la radio quedó de número cinco a nivel nacional entre personas mayores de 40 años.
El grito al cielo
El cambio de Sinfonola ha traído cola: miles de escuchas han protestado, incluso públicamente en la sección de Cartas de La Nación.
El 13 de agosto, cuando salió al aire la 90.3, cerca de 1.800 personas llamaron o enviaron correos electrónicos a la radio para comunicar su indignación.
La Fuente dijo que han recibido incluso una carta desde Puntarenas con 30 páginas de firmas.
"En la recepción de la radio estaban nerviosos. Había gente que llamaba de forma gentil para comunicar su descontento, pero otras incluso me han amenazado. Mi mamá tiene las orejas como Mickey Mouse : grandes y negras de todas las veces que me la han sacado", dijo y bromeó La Fuente.
El 15 de agosto, Día de la Madre, fue una de esas jornadas duras en cuanto a protestas. "Ese día una señora me llamó y me dijo. 'Mire mijito, estoy muy dolida por lo que usted me ha hecho. Le pedí a mi hijo que para el Día de la Madre me regalara un radio para oír Sinfonola ¡y la pongo y me salió una canción en francés!", contó La Fuente.
Todavía hoy sigue la gente llamando para quejarse por el cambio.
Radio 90.3 está a prueba y en espera de que la gente diga lo que quiere escuchar con este nuevo perfil. Carlos La Fuente asegura que Sinfonola no ha muerto, solo está congelada esperando encontrar una estrategia comercial que le permita volver al aire. La plata dirá.