
Hollywood. DPA.
¿Los grandes perdedores de la noche de los Oscar? Probablemente, los joyeros. El escote, donde mejor se luce una joya con fines publicitarios, estaba despojado en la mayoría de las estrellas que la noche del domingo pasaron por la alfombra roja del Teatro Kodak.
En general, la moda de los Oscar 2006 apostó por una elegancia más sofisticada y sensual, y renunció a la opulencia. Tonos oscuros, sobre todo el negro, pasando por el azul oscuro y el chocolate, fueron los colores favoritos de las invitadas.
La moda de los Oscar fue muy femenina, con muchas curvas, pero también bastante decente. Jennifer Aniston, Felicity Huffman y Rachel Weisz, por ejemplo, optaron por el clásico negro en la noche más importante del cine.
Aniston confió en la tradicional casa francesa Rochas. Felicity Huffman, nominada a mejor actriz, apareció en un escotadísimo vestido del estadounidense Zac Posen.
Complicado. La elección del vestido es una de las tareas más difíciles para las estrellas. En los días previos a la entrega, reciben numerosos modelos, que revisan junto con sus estilistas personales.
Pero muchas veces no se sabe si la decisión fue la correcta hasta la llegada a la misma alfombra roja.
Decir los nombres de los ganadores al micrófono es una de las contraprestaciones que las actrices deben hacer a cambio de no pagar por la ropa.
Porque esas imágenes que dan la vuelta al mundo suponen beneficios publicitarios inmensos.
El domingo, se oyó varias veces el nombre de Donatella Versace. Salma Hayek llevaba un modelo suyo bordado en azul. Uma Thurman lucía un vestido de color crema, y Jessica Alba iba tan dorada que ella misma parecía un Oscar.
Y no hay gala en Hollywood sin Giorgio Armani: El italiano volvió a lucirse considerablemente también en esta ocasión. Sobre todo los hombres optaron por sus esmoquins: George Clooney, Jack Nicholson y Clint Eastwood.
La prensa especializada en moda suele seguir muy de cerca lo que vista Nicole Kidman. Y es que ella es uno de los grandes referentes en lo que a estilo se refiere. Con un modelo de Balenciaga la autraliana volvió a acertar en la gala.
Kidman se ubicó así en la segunda gran tendencia en cuanto a colores la noche de los Oscar.
Entre las apariciones más logradas cuenta la de Maggie Gyllenhaal, que desfiló en un vestido de franela de cachemir con tirantes trenzados de la casa Bottega Veneta. La gran excepción se la permitió Helena Bonham-Carter, que apareció con un traje demasiado corto y de aspecto demasiado barato.
Por estos errores, las estrellas siguen pagando años después. En el 2001, Bjork apareció con un traje inspirado en un cisne. "Esta vez no pudo venir", lamentó Jon Stewart, el moderador de la noche. "Le disparó Dick Cheney mientras se probaba el vestido".