
Los especialistas no saben a ciencia cierta por qué, pero la realidad es que con el invierno las dermatitis infecciosas es decir, las infecciones en la piel se vuelven más comunes entre los costarricenses.
Y es que en un país tropical como el nuestro, con tanta humedad y calorcito, hay miles de hongos y bacterias, sobre todo, al acecho de sistemas inmunológicos que los dejen entrar y reproducirse.
La epidermis, al estar tan expuesta, puede sufrir de múltiples infecciones que aunque no son mortales en su mayoría, sí son molestas debido al comezón, ardor, dolor y hasta mala apariencia que tienen.
"Nuestro organismo está defendido por el sistema inmunológico que evita que las miles y miles de bacterias, virus y hongos que nos rodean entren a nuestro organismo y lo infecten. Es una lucha constante. Este sistema decide si deja o no entrar a un extraño y por alguna razón, dependiendo del estado de una persona, deja entrar algún microbio u hongo", explicó el dermatólogo Elfrén Solano.
Algunas de las manifestaciones de esas infecciones son placas rosadas, lesiones con ampollitas, forúnculos, espacios libres de cabello o vello, rueditas en varias partes del cuerpo que pican y hasta verrugas más conocidas como mezquinos.
A pesar de los múltiples y hasta locos remedios populares, todas estas infecciones deben ser tratadas por especialistas.
Las más comunes
Aunque los afectados se autodiagnostican una alergia, todas estas dermatitis infecciosas distan mucho de ella y jamás, afirman los especialistas, pueden ser tratadas con los mismos medicamentos.
El primer gran grupo es el de las infecciones producidas por bacterias. "Una infección muy común en los niños, producida por un estreptococo, es el impétigo contagioso. Se presenta como unas rueditas, generalmente en la cara, y con rapidez pasan de tres a diez lesiones si no se trata", dijo Solano.
Si esta dermatitis no es diagnosticada con antibióticos existen dos posibilidades, expresa este doctor: que el sistema inmunológico se imponga y la desaloje de nuestro cuerpo o que se vuelva tan peligrosa que llegue hasta los riñones y produzca una complicación renal.
Según el dermatólogo Harry Hidalgo, la erisipela conocida popularmente como brasa es uno de los casos que ha diagnosticado con más frecuencia en los últimos días.
Es una lesión que también es producida por un estreptococo y se presenta como una placa rosada. Para ambos especialistas, la bacteria entra debido a que el paciente padece de yuyos o tiene algún golpe o raspadura.
"La gente comete la estupidez de pasarse un sapo por la brasa, ni que el pobre animal tuviera penicilina para eliminarla. El estreptococo se queda tranquilo por unos días, toma fuerza y se acurruca más en la piel, por lo cual es más difícil de eliminar", comenta Solano.
Los piodermas conocidos como nacidos también son muy comunes y se manifiestan como forúnculos.
Hongos por doquier
Los más frecuentes en nuestro país son los hongos, los cuales son casi omnipresentes, es decir, están en el suelo de su casa, de su trabajo, en la clínica, en un hotel, en su carro, en cualquier lugar y también depende de nuestro organismo aceptarlos o rechazarlos porque ellos siempre están en búsqueda de nueva casa.
La tiña y la cándida son las enfermedades por hongos más abundantes.
La tiña puede dejar espacios sin cabello o presentarse como pequeñas placas que dan comezón en distintas partes del cuerpo. También hay una variedad que infecta las uñas.
Según Hidalgo, los hongos aman el calor y la humedad así que se refugian en aquellas parte del cuerpo que les brindan esas condiciones. Así, es común encontrar debajo de los pechos de las mujeres gruesas, en las ingles o debajo del estómago, una cándida, un hongo que vive con nosotros y se aprovecha de las circunstancias para crecer.
Los diabéticos están muy propensos a la candidiasis. La cándida se presenta como una mancha roja, húmeda y con escamas encima.
Entre los dedos de las manos de aquellas personas que pasan lavando mucho también reside este hongo.
Virulentos
Después de una buena asoleada, alguien nota que tiene un "fuego" en la boca. Resulta que ese "fuego" es un virus llamado herpes simple, el cual llega para quedarse en el cuerpo; es decir, aunque se puede tener controlado reaparece en un momento en que las defensas estén bajas, explica Solano.
Existe también el herpes zóster, el cual llega con la varicela y es realmente muy doloroso.
Los mezquinos, o verrugas, son otro de los que afectan nuestra piel y que nuestro cuerpo acepta porque nuestro sistema inmunológico no lo pudo combatir.
"Muchas veces podemos darle la mano a una persona que tiene mezquinos y no se nos pegan, porque nuestro sistema inmunológico rechaza el virus", dijo Hidalgo.
Los virus que producen el sarampión, la viruela y la rubéola son otros de los que pueden alojarse en nuestra piel.
A pesar de que algunos remedios caseros sirven para tranquilizar el ardor no es recomendable que las personas los usen en las dermatitis infecciosas mencionadas porque pueden eliminar solo el síntoma y no la causa del mal y porque disfrazan y complican la infección.
"Todas estas dermatitis infecciosas son fáciles de detectar para un ojo acostumbrado a ello, pero si se modifica su forma natural es muy difícil y lento", afirmó el dermatólogo Hidalgo.
Para las bacterias, los doctores recetan antibióticos; para los hongos, antimicóticos y para los virus, antivirales. Por eso no es recomendable automedicarse pues no tenemos una certeza de qué infección padecemos y otro medicamento puede perjudicarnos.
"Como la gente cree que todo es alergia, se pueden untar una crema con cortisona para una tiña. Esto la irritaría y volvería más dolorosa", dice Hidalgo.
¿Por qué algunas personas no llegan a contagiarse? Estas dermatitis no respetan clases sociales, razas o religiones, solo sistemas inmunológicos y depende del estado de cada cuerpo el que se pueda defender de ciertas bacterias, hongos y virus o no.
Cuando detecte que un extraño empieza a hacer estragos en su piel acuda al médico para que le diga qué procedimiento y qué tratamiento seguir. Así, usted podrá ponerle al no invitado un "desahucio" de su organismo.
Para no invitarlos
Si no quiere abrirle la puerta a una infección en la piel recuerde:
Mantener un adecuado aseo personal.
Una buena nutrición.
Lavarse las heridas con agua y jabón.
Tratar las infecciones con los especialistas.